23 de mayo de 2022

Tropas rusas en Almaty

Tropas rusas en AlmatyAFP

El ejército kazajo toma Almaty ante una posible nueva ola de protestas

El régimen de Tokayev busca desactivar la rebelión antes de que se reactiven las manifestaciones

Dos semanas después de comenzar las manifestaciones antigubernamentales en Kazajistán, Almaty, la segunda ciudad del país y centro de las protestas, es una ciudad sitiada.
Las fuerzas de seguridad kazajas se encuentran repartidas por todos sus barrios y mantienen bloqueadas varias calles y plazas para hacer frente a un posible nuevo estallido social, según informó la agencia Reuters.
En las violentas protestas, que se produjeron del 2 al 10 de enero con epicentro en Almaty por la subida del precio del gas licuado, fallecieron 225 personas y más de 4.500 resultaron heridas. Los manifestantes lograron en un primer momento doblegar a las fuerzas de seguridad y ocupar varios edificios oficiales, como la sede del gobierno local de Almaty.
La represión violenta de las protestas, con la orden del presidente Kassym-Jomart Tokayev de «disparar a matar» contra los manifestantes, a los que acusó de «terroristas armados», y la intervención de tropas rusas, atajaron las protestas.
La situación en Kazajistán es ahora de tensa calma. A las medidas adoptadas por el presidente en pleno fragor de las protestas (la dimisión del gobierno y la bajada del precio de los combustibles), Tokayev anunció la semana pasada nuevas medidas.
En concreto, pidió al parlamento que prepare una batería de iniciativas legislativas que permita aumentar el poder adquisitivo de los ciudadanos con una distribución más justa de la riqueza que generan los ingentes recursos naturales del país, sobre todo el petróleo, el gas y la minería de uranio.
Anunció también medidas para aumentar la eficacia de los servicios sanitarios y la cobertura social a los sectores más desfavorecidos de la población.
Sin embargo, todas estas propuestas llegan tarde y no evitarían una nueva ola de protestas. La mecha del descontento ciudadanos superó ya el ámbito social y ha escalado al ámbito político. Lo que se reclama ya no son mejores condiciones sociales o económicas. Los kazajos quieren profundas reformas políticas que permitan a Kazajistán dejar atrás el autoritarismo y avanzar hacia un modelo plenamente democrático.
Los temores de Tokayev se dirigen a una persona en concreto: el ex banquero y figura de referencia de la oposición en el exilio Mukhtar Ablyazov, que anunció nuevas protestas contra el régimen en edificios oficiales de diferentes ciudades de Kazajistán.
La represión de las manifestaciones, y el respaldo de Vladimir Putin con el envío de tropas rusas a Kazajistán, permitió a Tokayev afianzar su poder al purgar a todos los miembros del gobierno y altos funcionarios vinculados con su predecesor Nursultán Nazarbáyev.
Su posición es ahora de mayor fortaleza, y la inercia represora adquirida en las semanas pasadas podrían ayudar a su régimen a atajar cualquier connato de rebelión.
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