16 de agosto de 2022

Maniobras de la OTAN Báltico

Maniobras navales de la OTAN en aguas del mar Báltico@NATO

117 días de guerra en Ucrania

Lituania asesta un duro golpe al Kremlin al bloquear el enclave ruso de Kaliningrado

Rusia rechaza la medida y acusa a Lituania de someter a su enclave a un bloqueo ilegal por presión de las sanciones adoptadas por la Unión Europea

La Historia y la geografía en ocasiones da como resultado extraordinarias carambolas geopolíticas que dan como resultado focos permanentes de tensión, tanto en tiempos de paz como en tiempos de guerra.
Es el caso del enclave ruso de Kaliningrado, una porción de tierra rusa aislada de la Federación y totalmente rodeada por la Unión Europea (Polonia al sur y Lituania al norte y este).
En aplicación de las sanciones contra la Federación Rusa por su invasión de Ucrania, Lituania ha bloqueado de forma parcial el tráfico de mercancías con este territorio ruso. El Kremlin no se lo ha tomado demasiado bien.
En su rueda de prensa diaria, recogida por EFE, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, denunció que el bloqueo es «una decisión sin precedentes, una violación total».
«Entendemos que se trata de una medida vinculada a la decisión de la Unión Europea de extender las sanciones al tránsito de mercancías. Consideramos que es ilegal», valoró Peskov.
Con salida al mar báltico, esta porción de tierra es estratégica para Rusia al albergar a su poderosa Flota del Báltico, además de una gran cantidad de tropas e incluso armas nucleares.
Territorio alemán hasta después de la Segunda Guerra Mundial, la región, perteneciente a Prusia Oriental y con capital en Konigsberg, pasó a ser territorio soviético como resultado de los acuerdos de la Conferencia de Potsdam.
La región y el puerto de Kaliningrado adquirió importancia geoestratégica fundamental con la caída de la Unión Soviética, la independencia de las repúblicas bálticas y la incorporación a la Unión Europea de Polonia, Lituania, Letonia y Estonia.
Desde entonces Kaliningrado es una isla rodeada por territorio de la OTAN y la Unión Europea, pero también es la punta de lanza rusa frente a Occidente.
El territorio de la región de Kaliningrado corta la continuación por tierra del territorio de la Unión Europea y la OTAN de Polonia a las repúblicas bálticas, con excepción de la franja fronteriza del corredor de Suwalki.
El bloqueo del tránsito de mercancías añade más tensión a Kaliningrado, un territorio que está sufriendo de forma especial las consecuencias de la guerra en Ucrania y las sanciones contra Moscú.
El gobernador de Kaliningrado, Antón Alijánov, denunció hace un mes que la población del territorio estaba sufriendo las consecuencias negativas de la invasión rusa a Ucrania.
Un enfurecido Vládimir Putin le exigió que rectificara y se abstuviera de criticar su «operación militar especial».
Alijánov reconoció ahora que las mercancías ahora bloqueadas suponían entre el 40 % y el 50 % de las importaciones de la región.

El botón rojo del Corredor de Suwalki

Con el bloqueo lituano al territorio de la región de Kaliningrado las miradas de los estrategas del Kremlin se posan sobre el Corredor de Suwalki.

Se trata de una franja de 96 kilómetros de largo que marca la frontera entre Lituania y Polonia desde Bielorrusia a Kaliningrado.

Si el bloqueo y las sanciones suponen un estrangulamiento excesivo para el territorio y pone en riesgo la viabilidad de la base naval de la Flota rusa del Báltico, Rusia podría tener la tentación de tratar de ocupar militarmente la frontera y conectar Kaliningrado con Bielorrusia, país títere del Kremlin.

El corredor transcurre a lo largo de un área boscosa prácticamente deshabitada. En caso de guerra entre la OTAN y Rusia, la franja sería un objetivo fácil en una ofensiva desde Kaliningrado.

No obstante, la posibilidad de que Rusia lance una operación militar para ocupar la franja a rebufo de la guerra en Ucrania parece bastante improbable.

Una ofensiva semejante justificaría la entrada de la OTAN en el conflicto al abrigo del artículo 5 del Tratado de Washington que tanto Polonia como Lituania podrían solicitar.

Sin embargo, no son pocos los halcones en el Kremlin, y en sus círculos de propaganda, deseosos de extender la guerra a Polonia y las repúblicas bálticas como parte de sus ensoñaciones imperialistas.
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