07 de octubre de 2022

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski,  en su despacho atendiendo el teléfono

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, en su despacho atendiendo el teléfonoPresidencia de Ucrania

116 días de la guerra en Ucrania

Un Zelenski conmovido ruega a sus tropas que «resistan» en la batalla clave del Donbás

Volodimir Zelenski conoce bien la psicología del combatiente (la de los otros también). El presidente de Ucrania sabe que sus soldados están cansados, que necesitan armas más sofisticadas y de gran alcance y no llegan.
Pero Zelenski también conoce la importancia de mantener el ánimo alto. Con esa intención y porque no queda más remedio, animó a sus tropas a «aguantar», a «resistir» los embates rusos en la región oriental del Donbás.
«Es vital permanecer en el Donbás», dijo el presidente en un mensaje a la población. «La defensa de la región es esencial para dar una indicación de quién dominará [sobre el terreno] en las próximas semanas», afirmó.
«Hay que aguantar», dijo en un video grabado de pie frente a la sede del gobierno en Kiev.
Las fuerzas rusas han intensificado su asedio sobre la ciudad industrial de Severodonetsk, que ya controlan en gran parte, y tratan de aislar las defensas ucranianas en el lugar destruyendo los tres puentes que la conectan con la vecina Lysychansk.
Ambas ciudades, separadas por el río Donets, son el último reducto de Kiev en Lugansk, una de las dos regiones que junto a Donetsk conforman la cuenca minera del Donbás.

«Más armas pesadas»

Ante este embate, las autoridades ucranianas multiplican sus pedidos de armas a los países occidentales, una solicitud a la que se unió esta semana el secretario de la OTAN, Jens Stoltenberg.
«Ucrania debería tener más armas pesadas (...) porque dependen absolutamente de ello para poder hacer frente a la brutal invasión rusa», dijo Stoltenberg tras una reunión con líderes de siete aliados europeos en La Haya.
Estados Unidos ya empezó a entregar armas pesadas a Ucrania y el miércoles su secretario de Defensa, Lloyd Austin, presidirá una reunión en Bruselas con aliados para discutir una posible aceleración de las entregas.

«Bombardean y bombardean»

Para Rusia, Severodonetsk abriría el camino hacia Sloviansk y otra gran ciudad del Donbás, Kramatorsk, una etapa importante para conquistar toda esta región que en parte ya estaba en manos de rebeldes fieles a Moscú desde 2014.
El gobernador regional de Lugansk, Serguéi Gaidai, afirmó que los rusos «intentan rodear» a los ucranianos en Severodonetsk y Lysychansk, así como en las localidades cercanas de Pryvillya y Borivske.
«La situación es extremadamente grave», añadió el gobernador, que admitió el lunes que las tropas ucranianas habían sido expulsadas del centro de Severodonetsk después de semanas de resistencia.
Pese a la destrucción de los tres puentes sobre el río Donets, el jefe de la administración municipal, Oleksandr Striuk, dijo que no están «aislados». «Hay vías de comunicación, aunque son complicadas», señaló.
Este responsable indicó también que unos 500 civiles se refugiaron en la fábrica química de Azot de la ciudad, una situación que recuerda a lo acontecido en la acería Azovstal de Mariúpol, que acogió a civiles y militares durante semanas de resistencia al asedio ruso.
El ejército de Moscú señaló que organizará un corredor humanitario para las personas atrincheradas en Azot, que serán trasladadas a la zona de Lugansk controlada por los separatistas prorrusos.
En Lysychansk, cuyo terreno elevado aprovechan los ucranianos para atacar a los rusos en Severodonetsk, los daños son también considerables y la localidad no dispone de agua, electricidad ni cobertura telefónica.
Allí quedan pocos vecinos, expuestos a morir en cualquier momento en una explosión. «Bombardean y bombardean y no sabemos qué hacer», se desesperaba Yevgueniya Panicheva, cuyos vecinos murieron al caer un proyectil en su jardín.
Respecto a Mariúpol, caída a finales de mayo, el gobierno ucraniano indicó que había recibido los cuerpos de 64 soldados fallecidos en Azovstal en un intercambio con Rusia que también recuperó un número no precisado de cadáveres.
El papa Francisco, que ha hecho repetidos llamamientos a la paz desde el inicio del conflicto, condenó la «brutalidad» de las tropas rusas frente a un pueblo ucraniano «valiente».
«Lo que vemos es la brutalidad y la ferocidad con la que se está librando esta guerra por parte de las tropas, generalmente mercenarias, utilizadas por los rusos. Los rusos prefieren enviar chechenos, sirios, mercenarios», lamentó Francisco.
En el frente diplomático, Rusia anunció que prohibía la entrada a su territorio de 49 ciudadanos británicos, periodistas y representantes del sector de la Defensa.
Además del Donbás, se registran combates en el sur de Ucrania. El mando sur de las tropas ucranianas informó de combates aéreos y ataques de helicópteros rusos contra posiciones ucranianas en Mikolaiv y Jersón.

El fantasma del referéndum

En Mikolaiv, un importante puerto en el estuario del Dniéper, el avance ruso se detuvo en las afueras de la ciudad y el ejército ucraniano cavó trincheras allí.
Los ucranianos temen que los rusos celebren pronto un referéndum en la región de Jersón, cerca de la península de Crimea, y otras zonas ocupadas por las fuerzas rusas, con vistas a la anexión a Rusia.
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