Militares en Colombia (Archivo)
A 35 años de las matanzas en las fincas bananeras de Urabá, la violencia persiste en Colombia
La Corte Interamericana de Derechos Humanos dictó una sentencia en la que responsabiliza al Estado colombiano de los asesinatos de 1988
El día 4 de marzo 1988 fueron asesinados 20 trabajadores de fincas bananeras, 17 de ellos en la finca llamada Honduras y 3 en la finca La Negra, situadas en el corregimiento de Currulao, municipio de Turbo, subregión Urabá, departamento de Antioquía, Colombia.
Las víctimas eran sindicalistas, filiales al Sindicato Agrario de las fincas bananeras donde laboraban y simpatizantes de partidos de izquierda.
«No fue fácil ver tantos seres humanos, padres de familia, trabajadores humildes asesinados por sus ideas sindicales y políticas; ya venían sucediendo una serie de homicidios en contra de militantes de la Unión Patriótica, por lo cual la CIDH condena ahora al estado colombiano», aclara John Jairo Martínez, que en la época en la cual pasaron los sucesos de las masacres en las fincas Honduras y La Negra, era integrante del Ejército Nacional orgánico del Batallón de Infantería #32 Francisco de Paula Vélez.
La matanza de las fincas bananeras Honduras y La Negra marcó mi vida
«La matanza de las fincas bananeras Honduras y La Negra es lo que más marcó mi vida. Las masacres dejaron huellas imborrables de un conflicto armado que nunca debió de haber pasado», explica John Jairo Martínez.
«Yo llegue a la zona de Urabá en el año 1987, tras mi incorporación a la unidad militar. La Subregión de Urabá era causa de muchas noticias violentas y en mi región suroeste Antioqueño se escuchaba de incursiones, emboscadas y cómo se producían una serie de asesinatos por parte de los grupos insurgentes que tenían accionar en el Urabá, Urabá Chocoano y en el Departamento de Córdoba, entre los límites de los dos departamentos».
Martínez reconoce que «cuando llegué a la zona no conocía de grupos paramilitares y menos de los señores Carlos y Fidel Castaño, Comandos de las (AUC) Autodefensas Unidas de Colombia».
Castaño fue condenado en ausencia y falleció en 1994. No se ha acreditado todavía al autor de su muerte, aunque circulan versiones sobre su autoría.