Imagen del izado de bandera en una escuela rusa
Rusia lanza una campaña a favor de la natalidad y señala el aborto como parte del «plan de Occidente»
El Kremlin se acerca poco a poco a la línea provida de la Iglesia ortodoxa y ve el problema de la baja natalidad como un asunto de seguridad nacional
La Rusia de Vladimir Putin inició una cruzada a favor de la natalidad con el aborto en el punto de mira, después de décadas de crisis demográfica, los estragos del covid-19 y las cuantiosas bajas en la guerra en Ucrania.
En consonancia con la doctrina cada vez más conservadora de Putin, una multitud de regiones rusas comenzaron este invierno a restringir el acceso al aborto en clínicas privadas e igualmente se volvió más difícil acceder a contraceptivos de urgencia.
Las autoridades sanitarias, por su parte, pidieron a los médicos de establecimientos públicos hacer todo lo posible para disuadir a las mujeres de recurrir a la interrupción del embarazo e incluso en algunas regiones, existen recompensas financieras para los médicos que consiguen convencer de no abortar a una paciente.
Si bien la Rusia bolchevique fue el primer país del mundo en despenalizar el aborto en 1920, el Kremlin ahora se acerca poco a poco a la línea provida de la Iglesia ortodoxa.
Las autoridades dicen que su objetivo es mejorar la demografía de Rusia, catastrófica desde el fin de la época soviética. En el contexto de guerra, cada vez se elevan más voces a favor de su restricción del aborto.
«Forma de agravar el problema»
Putin se erige en apóstol de las familias numerosas en nombre de los «valores tradicionales» y patrióticos, mezclando moral y problemas demográficos para sostener su posición. Y presenta a Rusia como el contrapeso a un Occidente decadente: feminista y tolerante con la comunidad LGTB.
Aunque esta semana aseguró estar en contra de prohibir el aborto, insistió en que la interrupción del embarazo iba en contra de los intereses del país. El presidente de 71 años declaró que quería que las mujeres «preserven la vida del bebé» con el fin de «resolver el problema demográfico».
Putin, que se presenta a un nuevo mandato en marzo de 2024, ha convertido además la defensa de vida y la familia en un eje mayor de su política.
El Kremlin multiplica desde hace años los incentivos financieros natalistas. Esta política cobró un nuevo significado desde la guerra.
«Consideran que se trata de una cuestión de supervivencia nacional», señaló a AFP la politóloga Tatiana Stanovaya y agrega que «convencer a una mujer de abortar es una forma de agravar el problema demográfico de Rusia: es el plan de Occidente».
El patriarca de la Iglesia ortodoxa rusa, Cirilo, instó en octubre a las autoridades a restringir los abortos, y aseguró que así la población aumentaría como «por arte de magia».