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16 de junio de 2024

Mujeres iraníes participan en los funerales por Raisí con retratos del presidente fallecido

Mujeres iraníes participan en los funerales por Raisí con retratos del presidente fallecidoAFP

Irán convierte el funeral de Raisí en un acto masivo de adhesión a la revolución islámica

El régimen de los ayatolás aprovecha las ceremonias funerarias del presidente iraní fallecido para mostrar un Irán leal al líder supremo Alí Jamenei

El régimen teocrático de Irán ha convertido los funerales por el presidente Ebrahim Raisí y el ministro de Exteriores Hosein Amir Abdolahian, ambos fallecido el domingo en un accidente de helicóptero, en un acto masivo de adhesión al ayatolá Alí Jamenei y a la revolución islámica.

El funeral, que se alargará durante varios días, comenzó este martes en la ciudad de Tabriz, en la región de Azerbaiyán Oriental, la capital más cercana al punto del accidente.

El régimen se ha ocupado de que miles de personas afines a la república islámica llenen el recorrido que está haciendo el vehículo que transporta los cuerpos del presidente y el ministro. La primera parada del trayecto es la gran mezquita Mosala.

El punto final de la comitiva fúnebre será Teherán, donde se celebrará una gran ceremonia religiosa presidida por el líder supremo Alí Jamenei.

Finalmente, el entierro de Raisí tendrá lugar el jueves en el santuario chií del imán Reza, en la ciudad de Mashhad, tras pasar por la capital de Khorasan del Sur, Birjand.

El legado de Raisí

El desaparecido presidente Raisí deja tras su muerte un legado de muerte y represión política.

Durante las protestas por la muerte de Masha Amini, de 22 años, el 16 de septiembre de 2022 tras ser detenida por la policía por llevar mal colocado el velo, se mostró inflexible, reprimió con dureza las manifestaciones prodemocracia y ejecutó en la horca a cientos de cabecillas de las protestas.

Sin embargo, los crímenes políticos de Raisi no se limitan a su período como presidente. Firme partidario de la línea dura de la revolución islámica, durante los años 80 del siglo XX fue una tecla central en la campaña de ejecuciones masivas de prisioneros políticos.

Como miembro del comité que se encargaba de la custodia de los presos políticos, conocido como el «comité de la muerte», participó en la ejecución de más de 5.000 personas consideradas contrarrevolucionarias.

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