Fundado en 1910
Avera Mengistu rehén israelí que lleva más de una década en manos de Hamás

Avera Mengistu rehén israelí que lleva más de una década en manos de Hamásstories.bringthemhomenow.net

Avera Mengistu, el olvidado rehén israelí que lleva más de una década en manos de Hamás y será liberado este sábado

La familia ha denunciado a lo largo de los años la falta de apoyo gubernamental y la indiferencia hacia su caso, lo que ha interpretado como reflejo de la discriminación que enfrenta la minoría etíope judía

Figura en la lista de los 33 nombres de rehenes que Hamás entregó a Israel para ser liberados en virtud del maltrecho acuerdo de alto el fuego alcanzado con la mediación de Estados Unidos, Qatar y Egipto. Pero, a diferencia de los secuestrados por la organización terrorista el 7 de octubre de 2023, la historia del rehén Avera Mengistu se remonta a más de una década en manos de Hamás.

No sólo es el israelí que lleva más tiempo retenido en la franja de Gaza en contra de su voluntad, sino que su caso se encontraba sumido en la más profunda oscuridad, la del olvido. De hecho, tras el aciago 7 de octubre, cuando miembros de Hamás y civiles palestinos secuestraron de forma masiva a 250 personas en Israel, sus familiares redoblaron los llamamientos exigiendo su liberación, tristemente respaldados por centenares en su misma situación.

Fue el 7 de septiembre de 2014, cuando Mengistu, entonces de 29 años (hoy 38) y origen etíope, cruzó de manera voluntaria la divisoria que separa el territorio israelí de la franja de Gaza, atravesando lo que se creía que era uno de los límites más vigilados del mundo.

Su familia está convencida de que Avera (su nombre de pila es Avraham) cruzó por error al enclave palestino ya que padecía depresión y algún tipo de discapacidad mental. El israelí lleva más de una década secuestrado por Hamás y su caso se ha visto marcado por el silencio oficial, la lucha de sus familiares por lograr su liberación y las denuncias de discriminación que han acompañado su historia.

Inicialmente, el caso se mantuvo bajo un absoluto mutismo. No fue hasta julio de 2015, cuando los medios israelíes informaron sobre su desaparición, que el Gobierno confirmó que Mengistu estaba retenido en Gaza en contra de su voluntad. Para entonces, ya llevaba diez meses secuestrado.

Desaparición y captura

Según su familia, padecía una enfermedad mental que lo llevó a deambular en varias ocasiones.

Un evento clave en la vida de Avera fue la muerte de su hermano Mijael, con quien tenía un estrecho vínculo. Su fallecimiento lo sumió en una profunda depresión, desencadenando hospitalizaciones, necesidad de medicación y episodios de fuga.

«No era la primera vez que mi hermano se iba y se perdía. Una vez lo encontraron por el norte del país», describió en su día Ilan, uno de sus hermanos, quien nunca imaginó que el propio 'Shabak' (servicio de inteligencia interior) le informaría de que Avera se encontraba en Gaza.

Hamás lo capturó y, al igual que con otros detenidos, lo presentó falsamente como un soldado israelí.

La familia quiso dejar claro desde un primer momento que, pese a que Hamás esgrimió que tenía en su poder a un «soldado etíope», Avera es civil. Y para ello presentó en su día dos documentos a los medios, uno de los cuales era la exención de ir a filas (en Israel el servicio militar es obligatorio), y el otro, un parte médico de ingresos hospitalarios, lo que demostraría su condición y la necesidad de medicación urgente.

Hamás ha utilizado la imagen de Mengistu en su propaganda. En enero de 2023, su brazo armado, las Brigadas de Izadin al-Qasam, publicaron un vídeo en el que aparecía pidiendo al Gobierno israelí que negociara su liberación. No está claro cuándo fue grabado ni en qué condiciones se encontraba.

«Soy el preso Avera Mengistu. ¿Hasta cuándo seguiré aquí?», decía el secuestrado antes de preguntarse «¿dónde está el Estado y el pueblo de Israel?», imágenes que suponían una prueba de vida pero cuyo contenido causó incredulidad en miembros de la propia familia.

Orígenes y dificultades familiares

Nacido en Etiopía, Mengistu emigró en 1992 a Israel con su familia, ocho hermanos, estableciéndose en la ciudad de Ashkelón, situada a una veintena de kilómetros del norte de la franja mediterránea. Sus padres, hablantes de amárico, enfrentaron dificultades económicas y barreras culturales, una realidad común entre la comunidad etíope en Israel.

La familia ha denunciado a lo largo de los años la falta de apoyo gubernamental y la indiferencia hacia su caso, lo que ha interpretado como reflejo de la discriminación que enfrenta la minoría etíope judía.

Pero, tras el secuestro masivo de israelíes y personas de otras nacionalidades en el ataque más mortífero sufrido en suelo israelí en una sola jornada, el 7 de octubre de 2023, su nombre y cara pasaron a engrosar la lista de personas cuya liberación inmediata exige el Foro de Familiares de los Secuestrados y Desaparecidos, con sede en Tel Aviv.

Negociaciones y abandono

Cuando se conoció el caso, el primer ministro Benjamín Netanyahu designó al coronel retirado Lior Lotan para gestionar la posible liberación de Mengistu. Sin embargo, la familia censuró la actuación «arrogante» del funcionario encargado de conducir un caso que parecía haber sido prácticamente olvidado por las autoridades.

Los parientes revelaron también que, durante un largo período, se les pidió que no hablaran públicamente del asunto. Pero, cuando la noticia se hizo pública, generó una gran indignación entre la comunidad etíope, embarcada en una incipiente protesta por la discriminación racial en el país.

Su caso contrastaba con la atención mediática recibida por el soldado Guilad Shalit, en parte por la incombustible campaña lanzada por su familia, quien estuvo retenido durante más de cinco años en manos de Hamás en Gaza y fue liberado en 2011 a cambio de la excarcelación de un millar de presos palestinos.

Los otros casos olvidados

El caso de Mengistu no es único. Otro ciudadano israelí, Hisham al-Sayed, un beduino de la localidad meridional de Hura, fue capturado en circunstancias similares en 2015. También protagonizó un vídeo propagandístico y fue presentado falsamente como soldado por parte de Hamás. Organizaciones de derechos humanos, como Human Rights Watch (HRW), han insistido en que ambos ciudadanos israelíes son civiles y no combatientes.

Además, el grupo islamista tiene en su poder los cuerpos de dos soldados israelíes caídos en combate en 2014, Hadar Goldin y Oron Shaul. Conocedor de su valor en eventuales canjes, Hamás utiliza a estos rehenes y restos mortales como moneda de negociación frente a Israel.

El sufrimiento de Mengistu y su familia parece llegar a su final, tras el anuncia de Hamás de que será uno de los rehenes intercambiados este sábado junto el beduino Hisham al-Sayed y los restos de Goldin y Shaul.

comentarios
tracking

Compartir

Herramientas