Donald Trump recibe a Zelenski
Zelenski llega a la Casa Blanca para firmar el acuerdo de tierras raras con la incógnita de las garantías de seguridad
El gran problema del acuerdo, y lo que puede provocar que descarrile a última hora, son las garantías de seguridad para Ucrania
Este viernes, después de varias semanas en las que Ucrania y Estados Unidos han tensado al máximo sus relaciones diplomáticas, con Donald Trump calificando a Zelenski como «dictador sin elecciones» —algo sobre lo que bromeó ayer— y dejando a la exrepública soviética como un mero espectador en las negociaciones por el futuro de su propio país, el mandatario estadounidense recibe en Washington al presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, con la intención de que ambas partes firmen el acuerdo económico que Estados Unidos exige para cobrarse la ayuda aportada en estos tres años de invasión rusa.
Justo antes de que los dos líderes entraran en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos apareció para decir a los periodistas que el mandatario ucraniano «está bien vestido».
De esta manera, Zelenski se convierte en el tercer mandatario europeo en visitar la Casa Blanca esta semana, después del presidente francés Emmanuel Macron este lunes y el primer ministro británico Keir Starmer este jueves. A su vez, el mandatario ucraniano, que ayer se reunió con el primer ministro irlandés en su camino hacia Washington, acudirá este domingo a Londres para participar en una cumbre con los líderes de la Unión Europea organizada por Starmer.
Pero, atendiendo a lo más inmediato, esta reunión entre Zelenski y Trump se antoja crucial y la verdadera prueba de fuego real desde que el mandatario estadounidense, el pasado día 11, llamó en primer lugar al presidente ruso, Vladimir Putin, y posteriormente a Zelenski con la intención de acercar posturas y plantear un alto el fuego. Desde entonces han existido más tomas de contacto, por ejemplo Zelenski se reunió con el vicepresidente estadounidense JD Vance en Múnich y delegaciones de Estados Unidos y Rusia se vieron en Arabia Saudí, pero nunca habían estado reunidos dos actores tan cruciales en el proceso —porque sí, aunque Trump no quiera, Ucrania es parte fundamental en las conversaciones por la paz—.
¿Qué estará sobre la mesa este viernes? La razón principal de que Zelenski se haya cruzado el Atlántico es para poner su firma al acuerdo que lleva días rondando entre los altos cargos de los dos países: aquel por el que Ucrania se compromete a aportar a un fondo la mitad de sus ingresos procedentes de la monetización de sus recursos naturales, incluidos los minerales críticos, el petróleo y el gas.
El presidente ruso, Vladimir Putin, con el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump
Desde su regreso a la presidencia, y ya en su primera Administración, Trump ha estado en una búsqueda constante por minerales críticos con los que pueda plantar cara a China en la carrera tecnológica. Ya amenazó con tomar Groenlandia —otro territorio rico en minerales críticos— y ahora ha visto en Ucrania la oportunidad para matar dos pájaros de un tiro: alcanzar la paz en la región y hacerse rico en tierras raras.
Además, el último borrador del acuerdo elimina cláusulas que Ucrania consideraba líneas rojas, como el pago de 500.000 millones de dólares a un fondo propiedad de Estados Unidos y una cláusula para que Ucrania devuelva el doble del monto de cualquier futura ayuda estadounidense, lo que finalmente produjo que el gabinete de Zelenski diera la luz verde.
Sin embargo, la gran incógnita del acuerdo, y lo que puede provocar que descarrile a última hora, son las garantías de seguridad para Ucrania. El presidente Zelenski ha insistido repetidamente en obtener garantías para su país a cambio de los derechos sobre los minerales, pero Trump siempre se ha mostrado reticente en este aspecto. Ayer mismo, durante su reunión con Starmer, afirmó que debe alcanzarse un alto el fuego en Ucrania antes de que se pueda tomar una decisión sobre el despliegue de fuerzas de paz extranjeras. El republicano afirmó en la Casa Blanca que lo primero es llegar a un «acuerdo» de tregua, en un momento en el que los países europeos piden garantías de seguridad para una paz duradera en Ucrania.
Más allá de este tema, donde se espera que finalmente Zelenski ceda, tal como ha hecho en más cuestiones en las últimas semanas, siguen existiendo puntos de discordia entre ambos países a la hora de negociar un alto el fuego. Trump, al igual que Putin, exige a Zelenski que celebre elecciones —tan cierto es que su mandato acabó como que no se han podido celebrar elecciones por la ley marcial—. El ucraniano dijo hace una semana que estaba dispuesto a renunciar a la presidencia si a cambio Ucrania entra en la OTAN, pero ese es otro punto que, parece, Trump no está dispuesto a aceptar: «Eso no va a suceder. Eso es lo que inició todo esto. Y Joe Biden se refirió a eso y de repente empezaron los disparos. Esta fue una de las principales razones por las que empezó la guerra en Ucrania», explicó ayer el presidente estadounidense.
Donald Trump se puso entre ceja y ceja, cuando llegó a la Casa Blanca, acabar la guerra entre Ucrania y Rusia. Un objetivo que, de firmarse este acuerdo hoy, estará más cerca que nunca, aunque todavía quedará terreno por recorrer en una situación tremendamente volátil, como solo puede ser cuando Trump y Putin son parte de la contienda.