Pakistán responde a los bombardeos indios y asegura haber derribado varias aeronaves enemigas
Pakistán responde a los bombardeos indios y asegura haber derribado varias aeronaves enemigas
Islamabad califica la operación india como una agresión injustificada que viola el derecho internacional, mientras Nueva Delhi niega cualquier pérdida aérea y acusa a Pakistán de apoyar el terrorismo en Cachemira
Pakistán califica el bombardeo como un «acto de guerra» contra civiles mientras India les acusa de violar el alto el fuego
El Gobierno de Pakistán ha declarado que sus fuerzas armadas derribaron varios aviones de combate de la India en represalia a la denominada «Operación Sindoor», una serie de bombardeos efectuados por Nueva Delhi contra lo que describió como infraestructura terrorista en suelo paquistaní, incluyendo zonas de la región de Cachemira bajo control de Islamabad.
A través de un comunicado oficial difundido en su cuenta de X, las autoridades paquistaníes afirmaron: «La respuesta fue firme y proporcional. La Fuerza Aérea de Pakistán abatió cinco cazas indios», aunque no se precisó el número exacto de aeronaves destruidas. No obstante, medios de comunicación locales, citando fuentes de defensa, informaron sobre la presunta caída de tres aviones Rafale, un Sukhoi SU-30 y un MIG-29. Algunos informes también mencionan el derribo adicional de un dron y otros dos aparatos no identificados.
India lo desmiente
Desde Nueva Delhi, sin embargo, el Ejecutivo indio desmintió categóricamente estas versiones, asegurando que «ninguna aeronave india fue derribada» durante las operaciones, y tildó las afirmaciones de Islamabad como parte de una campaña de desinformación. El Gobierno indio sostuvo que sus ataques se realizaron sin cruzar la frontera, empleando armamento de largo alcance para impactar objetivos estratégicos sin violar el espacio aéreo paquistaní.
Las zonas afectadas por los bombardeos incluyen áreas como Muridke y Bahawalpur, en la provincia de Punjab, así como Bagh, Kotli y Muzaffarabad en la región de Cachemira administrada por Pakistán, todas ellas próximas a la Línea de Control que divide de facto a ambos países. Islamabad denunció que el ataque dejó un saldo de ocho muertos, 35 heridos y dos desaparecidos, todos civiles. La India, por su parte, negó haber dirigido sus misiles contra «objetivos civiles, económicos o militares».
El primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, condenó enérgicamente la acción india, calificándola como un acto hostil que «no quedará sin respuesta». En esa línea, afirmó que Pakistán tiene «todo el derecho a defender su integridad territorial frente a una agresión injustificada».
En el plano político interno, el Partido Popular de Pakistán (PPP), parte del Gobierno de coalición, se sumó a la condena. En un mensaje publicado en redes sociales, el partido liderado por el presidente Asif Ali Zardari denunció que la operación militar india constituye una violación flagrante del derecho internacional, de la soberanía paquistaní y de la Carta de las Naciones Unidas, exigiendo el cese inmediato de estas acciones.
El nuevo primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif
El contexto de esta escalada se sitúa tras el sangriento atentado del pasado 22 de abril en la Cachemira bajo administración india, donde un grupo armado asesinó a una veintena de personas en un alojamiento turístico. Nueva Delhi responsabilizó a Pakistán de facilitar el ataque, aunque hasta el momento no ha presentado pruebas concluyentes. Islamabad rechazó de forma tajante cualquier implicación.
Este nuevo episodio de confrontación reaviva las tensiones entre dos potencias nucleares que han disputado varias guerras desde su independencia del Reino Unido en 1947, principalmente por el control de Cachemira, una región que ambas naciones reclaman en su totalidad. La situación actual ha encendido las alarmas de la comunidad internacional ante el riesgo de una escalada militar de mayores proporciones.