Maduro acusa a Estados Unidos de criminalizar a inmigrantes venezolanos con base en «falsas imputaciones»
Maduro acusa a Estados Unidos de criminalizar a inmigrantes venezolanos con base en «falsas imputaciones»
El mandatario denuncia que familias venezolanas están siendo víctimas de persecución por parte del Gobierno estadounidense, a raíz de lo que califica como una narrativa manipulada que vincula a migrantes con el Tren de Aragua
Durante un acto oficial celebrado en el Palacio de Miraflores con motivo del Día Internacional de las Familias, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, arremetió contra la política migratoria de Estados Unidos, a la que calificó como «una agresión racista» contra ciudadanos venezolanos. Según el mandatario, Washington ha emprendido una campaña de persecución sustentada en lo que calificó como un «relato fabricado», que asocia injustamente a los migrantes de su país con la organización criminal Tren de Aragua, declarada grupo terrorista por el Gobierno estadounidense.
Maduro sostuvo que esta narrativa no solo es infundada, sino también peligrosa, pues legitima el trato discriminatorio y abusivo hacia venezolanos en territorio estadounidense. «Migrar no constituye un delito. En cambio, perseguir, maltratar y hacer desaparecer a migrantes sí lo es. Imponer sanciones a una nación entera también lo es», afirmó el jefe de Estado, quien en enero de este año asumió un tercer mandato consecutivo tras unas elecciones que diversos sectores internacionales calificaron como carentes de garantías democráticas.
El presidente venezolano denunció que miles de ciudadanos han sido objeto de detenciones arbitrarias, y aseguró que más de 5.000 migrantes venezolanos han sido repatriados desde Estados Unidos en lo que va de 2025. Entre ellos, destacó el caso de Yorely Bernal, una joven madre que, tras entregarse voluntariamente a las autoridades migratorias estadounidenses, fue separada de su hija de dos años y permaneció detenida durante un año sin acceso a juicio ni derecho a defensa.
«Fue encerrada sin que se le permitiera comparecer ante un juez ni ejercer su legítimo derecho a la defensa», declaró Maduro, quien estuvo acompañado por su esposa, Cilia Flores, así como por la propia Bernal, la niña y familiares de ambos, en un acto cargado de simbolismo político. También asistieron decenas de personas que marcharon previamente por las calles de Caracas en solidaridad con los venezolanos detenidos en el extranjero y para celebrar el retorno de la menor con su familia.
El presidente venezolano, Nicolás Maduro, en una imagen de archivo
El mandatario también se refirió al esposo de Bernal y padre de la menor, quien, según explicó, fue uno de los más de 250 venezolanos deportados a El Salvador en marzo. En ese contexto, renovó su promesa de luchar por el retorno seguro de todos los connacionales que se encuentran en condiciones de vulnerabilidad fuera del país: «Más temprano que tarde, estarán sanos, salvos y libres en su patria».
Las autoridades venezolanas insisten en que la separación de la madre y la niña constituyó una forma de «secuestro», ejecutado bajo justificaciones que califican de infundadas. Por su parte, el Departamento de Seguridad Nacional de EE.UU. defendió la medida, alegando que ambos padres formarían parte del Tren de Aragua, una acusación que Caracas ha rechazado de manera categórica.
Maduro cerró su intervención subrayando que la gran mayoría de los venezolanos que han migrado lo han hecho en busca de una vida digna, y que se trata de personas honestas, trabajadoras y alejadas de cualquier actividad criminal. «Es una infamia convertir a todo un pueblo en sospechoso por el simple hecho de haber abandonado su país», sentenció.