Cristina Fernández de Kirchner, expresidenta de Argentina entre 2007 y 2015
Cristina Fernández reaparece en público desde el balcón tras meses de arresto domiciliario
La expresidenta argentina fue ovacionada por simpatizantes en su primera aparición desde que cumple prisión domiciliaria por causas judiciales pendientes
Cristina Fernández de Kirchner, expresidenta de Argentina entre 2007 y 2015, apareció este jueves brevemente en el balcón de su domicilio en el barrio porteño de Constitución. Fue su primer saludo público desde que comenzó a cumplir arresto domiciliario el pasado martes, tras haber sido condenada en 2022 a seis años de prisión e inhabilitación perpetua por presuntas irregularidades en la concesión de obras públicas.
La exmandataria, de 72 años, se mostró sonriente y con buen semblante mientras saludaba con la mano a un grupo de simpatizantes que se encontraba frente a su vivienda. No emitió declaraciones durante su aparición.
La salida al balcón se produjo después de que el Tribunal Oral en lo Criminal Federal N°2 emitiera una resolución aclaratoria, tras una solicitud de sus abogados. En ella, se señala que no existe prohibición expresa sobre el uso de espacios como el balcón de su apartamento. Sin embargo, se advierte que debe actuar con «prudencia» para no alterar la paz del vecindario ni perturbar la convivencia.
El tribunal explicó que la mención anterior a «abstenerse de comportamientos que alteren la tranquilidad» no implica un veto a determinados espacios del inmueble, sino una invitación al «sentido común» para discernir cuándo una acción puede considerarse inocua o, por el contrario, conflictiva.
Además, medios argentinos confirmaron que este jueves se activó un dispositivo electrónico de control —una tobillera— como parte de las condiciones establecidas para la prisión domiciliaria. La defensa de Fernández ya ha anticipado que apelará esta medida por considerarla innecesaria.
Mientras tanto, algunas seguidoras de la exjefa de Estado se congregaron frente a su domicilio luciendo tobilleras decoradas con flores como gesto simbólico en rechazo a la condena y a la implementación del control electrónico.