François Bayrou, primer ministro francés
Tensión entre Francia e Italia por acusaciones de dumping fiscal en medio de la crisis política de Bayrou
Meloni responde con dureza a las palabras del primer ministro francés: «Son afirmaciones totalmente infundadas»
A solo ocho días de enfrentar una moción de confianza que podría poner fin a su gobierno, el primer ministro francés, François Bayrou, ha encendido una inesperada tormenta diplomática con Italia. Durante una extensa entrevista televisiva emitida el domingo por la tarde en cuatro cadenas informativas francesas, Bayrou acusó al gobierno italiano de aplicar una política de «dumping fiscal» que, según él, estaría afectando directamente a la recaudación fiscal de Francia.
«Las personas más ricas se están yendo. Existe una especie de nomadismo fiscal. Por ejemplo, Italia está aplicando actualmente una política de dumping fiscal», afirmó Bayrou, en un momento en que defendía su negativa a subir impuestos a los grandes patrimonios franceses, como propone el ala socialista del Ejecutivo.
Una acusación que no pasó desapercibida en Roma
Aunque los periodistas presentes en el Palacio de Matignon no insistieron en la declaración, la reacción no tardó en llegar desde Roma. La primera ministra italiana, Giorgia Meloni, respondió apenas un par de horas después con un comunicado contundente en su cuenta oficial de X.
«Las afirmaciones totalmente infundadas del primer ministro francés, François Bayrou, de que Italia está incurriendo en dumping fiscal, penalizando a Francia, son asombrosas. [...] Italia no aplica ventajas fiscales injustificadas para atraer a empresas europeas», escribió Meloni, recordando además que su gobierno ha endurecido las condiciones fiscales para nuevos residentes.
Desde su llegada al poder, el Ejecutivo italiano ha duplicado la carga fiscal fija para extranjeros con altos ingresos que se trasladan a Italia —una medida vigente desde 2016—, desmintiendo así que el país funcione como un «paraíso fiscal» encubierto.
Reacción unánime del Gobierno italiano
La respuesta del gobierno italiano fue coordinada y tajante. Tras la nota de Meloni, la Liga calificó las palabras de Bayrou como un «ataque grave e inaceptable contra Italia, sus empresarios y trabajadores», acusando al gobierno francés de intentar desviar la atención de su propia crisis interna.
Incluso el vicepresidente del Consejo de Ministros y ministro de Exteriores, Antonio Tajani (Forza Italia) se mostró profundamente asombrado en una entrevista con Il Messaggero: «Estoy asombrado. Esta acusación es fruto de un razonamiento completamente erróneo. No quiero comentar la situación en Francia, pero Italia no conspira contra nadie. Existen verdaderos paraísos fiscales en la UE, y no estamos entre ellos».
El Ejecutivo italiano instó además a Francia a «unirse a Italia en el seno de la Unión Europea» para frenar el dumping fiscal real que practican algunos Estados miembros de manera sistemática.
Bayrou contra las cuerdas
Las declaraciones de Bayrou llegan en un momento políticamente crítico. Su entrevista televisiva tenía como objetivo defender su posición antes del voto de confianza previsto para el próximo 8 de septiembre, una moción que, según analistas franceses, probablemente no superará.
En ese contexto, el primer ministro rechazó frontalmente la llamada «tasa Zucman», una propuesta para gravar con un 2 % a los patrimonios superiores a 100 millones de euros. Argumentó que dicha medida sería inconstitucional y contraproducente, al provocar la fuga de grandes contribuyentes hacia países con una fiscalidad más favorable.
Una crisis diplomática que llega en el peor momento para París
Las comparaciones con Italia no son casuales. La economía italiana ha sido recientemente objeto de artículos elogiosos en la prensa francesa, destacando su estabilidad política y buen desempeño macroeconómico en medio de un panorama europeo incierto.
Esto hace que las palabras de Bayrou resuenen, no solo como un reproche fiscal, sino también como un reflejo de cierta incomodidad ante los contrastes entre Roma y París. A diferencia de Francia, donde reina la incertidumbre política, el Ejecutivo italiano se presenta como un bloque cohesionado y con un discurso unificado, al menos de cara al exterior.
El cruce de declaraciones entre Francia e Italia reabre un debate que la Unión Europea lleva años postergando: el de la competencia fiscal entre Estados miembros. Mientras París denuncia el supuesto dumping fiscal de Roma, el gobierno italiano devuelve el golpe y acusa a otros países.