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AnálisisAndrés Montero

La derecha chilena consolida su liderazgo

La izquierda entregará el poder con las arcas fiscales escuálidas y más personas descontentas, coctail explosivo para un nuevo gobierno

José Antonio Kast, presidente del Partido RepublicanoMiguel Pérez Sánchez

La ineficacia del Gobierno de Gabriel Boric, ha sido la principal responsable del creciente apoyo que tiene la derecha chilena hoy. José Antonio Kast, quien fuera derrotado en las últimas elecciones presidenciales por Gabriel Boric, vuelve a la carga con grandes posibilidades de transformarse en el próximo presidente de Chile.

La discusión hoy se refiere más a quienes pasarán a la segunda vuelta, ya que nadie obtendría más del 50%, necesarios para ser presidente. La guerra mediática está desatada. En base a las últimas encuestas, si las elecciones fueran el próximo domingo, José Antonio Kast lideraría los resultados.

Los debates ya cansan a la audiencia, toda vez que se repiten las preguntas y las respuestas. La izquierda y la derecha están divididas, incluso dentro de los propios partidos. Boric ocupa su tiempo atacando a Trump por distintos temas, preparando su camino hacia algún organismo internacional, receptáculos habituales de políticos ineficaces que allí hibernan en espera de regresar al poder.

El centro político, apostando al diálogo perpetuo, se diluye en un electorado decepcionado de políticos ineptos, que buscan más su propio beneficio, que el de sus electores. Inmigración ilegal, narcotráfico, salud y educación colapsadas y un endeudamiento fiscal muy por encima de lo esperado, anticipan un difícil gobierno para Kast, pues la izquierda chilena sale a las calles a protestar y destruir solo cuando es oposición. Los comunistas chilenos ya se preparan para hacer daño, apenas asuma la derecha.

Al igual que en España, la extrema izquierda chilena, lucha por reducciones de jornada, negociaciones multinivel, aumentos de salario mínimo y aumento de costes salariales por mayores aportes patronales. La izquierda entregará el poder con las arcas fiscales escuálidas y más personas descontentas, cóctel explosivo para un nuevo gobierno.

Kast y su equipo lo saben, por lo que intentarán atacar de entrada la sobrepoblación de amigos en el Estado, reducir «grasa» dañina en el sector público y acortar plazos en las aprobaciones de nuevos proyectos para potenciar la economía.

El «mundo progre» empieza a desesperarse, pues perderán privilegios y tendrán que volver a trabajar, algo ajeno a su ADN de burócratas perezosos. En los próximos días Michelle Bachelet decidirá si es o no, candidata a Secretaria General de la ONU. La dos veces presidenta de Chile, estará conectándose mentalmente con su ídolo Erich Honecker, otrora dictador de la RDA, acogido en Chile por Bachelet junto a Margot, la detestable «bruja púrpura».

El panorama sudamericano está en movimiento y lo que pase en Chile en noviembre, será relevante, pues se decidirá entre más Estado o más trabajo.