Fundado en 1910

La presidente del Consejo de Ministros de Italia, Giorgia MeloniEuropa Press

Meloni refuerza su liderazgo en Italia con la victoria de la derecha en la región de Las Marcas

La victoria de Francesco Acquaroli en un feudo izquierdista supone un espaldarazo para la primera ministra italiana

Las primeras estimaciones de las elecciones regionales celebradas este domingo y lunes ofrecen un claro respaldo a la coalición de derechas que gobierna Italia: el actual presidente de la región de Las Marcas, Francesco Acquaroli, lograría la reelección con cerca del 51 % de los votos frente al 45 % obtenido por el candidato del centro-izquierda, Matteo Ricci. Con estos resultados, la alianza integrada por Hermanos de Italia, Forza Italia, la Liga y Nosotros Moderados conservaría el control de una región que durante un cuarto de siglo fue bastión del centroizquierda.

Los resultados aún no son definitivos, pero la noche electoral ha confirmado lo que muchos anticipaban: Las Marcas seguirá bajo influencia del centroderecha. Esta victoria es particularmente simbólica para la primera ministra Giorgia Meloni, cuyo partido —Hermanos de Italia— apenas gobierna en un par de regiones (Marcas y Abruzos), pese a contar con una posición dominante a nivel nacional. En 2020, la victoria de Acquaroli –con un 49,1 % en aquella ocasión– rompió la hegemonía del centroizquierda en un territorio gobernado durante 25 años por fuerzas izquierdistas. La actual victoria refuerza ese cambio de rumbo político.

El intento del centroizquierda de unir fuerzas —agrupando al Partido Demócrata (PD) y al Movimiento 5 Estrellas— no obtuvo el efecto esperado. Matteo Ricci reconoció la derrota poco después de cerrarse las urnas, llamando a Acquaroli –considerado como el delfín de Meloni– para felicitarlo y admitir que los ciudadanos prefirieron «la continuidad». Pero más allá de gestos, el voto evidencia el desgaste de una oposición incapaz de consolidarse y frente a un proyecto de Gobierno que ha sabido capitalizar su empuje regional como palanca nacional.

Uno de los datos más llamativos de estos comicios es la baja participación: alrededor del 50 %, diez puntos porcentuales menos que en 2020. El desánimo electoral o la percepción de que los comicios locales actúan como réplica de la política nacional pueden haber pesado más que nunca, favoreciendo a un electorado con mayor grado de movilización.

Sin embargo, la importancia de la victoria en Las Marcas se interpreta como un test crucial para Meloni y su proyecto político. Las elecciones en esta región se ha presentado como un termómetro del estado de salud del poder de Meloni. Una derrota habría sido interpretada como un giro en la marea política italiana; su triunfo reafirma la estabilidad de su liderazgo y la solidez de la coalición de derecha frente a una oposición fragmentada.

En los próximos meses, otras regiones clave como Véneto, Toscana, Campania, Apulia y Calabria también se enfrentan a unos comicios considerados decisivos. Si Meloni consigue replicar este impulso en esos territorios, saldrá fortalecida de cara a la contienda legislativa de 2027. Por ahora, el resultado de Las Marcas es un espaldarazo: la derecha italiana no sólo retiene el poder regional, sino que demuestra tener músculo político para afianzar su dominio nacional.