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El presidente estadounidense Donald Trump y el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu, en la Casa BlancaAFP

Netanyahu acepta el plan de Trump para la «paz eterna» en Oriente Medio pero se opone a un Estado palestino

El primer ministro de Israel se disculpó, este lunes, con el emir de Qatar por violar el espacio aéreo de su país en un ataque contra la cúpula de Hamás en Doha el pasado 9 de septiembre

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este lunes, por cuarta vez desde que volviera a la Casa Blanca el pasado mes de enero, al primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu. Tras una reunión que se alargó durante tres horas, donde discutieron los últimos detalles del plan de 20 puntos para la franja de Gaza del republicano –que en un principio planteaba 21–, y una comida de trabajo, ambos ofrecieron una rueda de prensa conjunta donde Trump aseguró que el israelí aceptó su propuesta para la «paz eterna» en Oriente Medio.

Sin embargo, durante su intervención, el mandatario estadounidense matizó que el acuerdo de paz para Gaza está «más que cerca». «Este podría ser uno de los días más importantes de la historia de la civilización», prorrumpió. Posteriormente, Trump entró a detallar la hoja de ruta para poner fin a la guerra en el enclave palestino. Entre los puntos más importantes está la liberación de los 48 rehenes israelíes en manos de Hamás –20 de ellos se cree que aún están vivos– en «menos de 72 horas», así como la desmilitarización del enclave palestino y la salida de Hamás del Gobierno.

«Una vez que todos los rehenes hayan sido liberados, los miembros de Hamás que se comprometan a convivir pacíficamente y a entregar sus armas serán amnistiados. A los miembros de Hamás que deseen abandonar Gaza se les proporcionará un paso seguro a los países de acogida», señaló el republicano. Por su parte, Israel se compromete a excarcelar a 250 presos palestinos condenados a cadena perpetua, además de a 1.700 gazatíes detenidos después del 7 de octubre de 2023, incluidas todas las mujeres y niños «Por cada rehén israelí cuyos restos sean liberados, Israel liberará los restos de 15 habitantes de Gaza fallecidos», aclaró Trump.

Así, el presidente de Estados Unidos continuó explicando que «si ambas partes aceptan esta propuesta, la guerra terminará inmediatamente. Las fuerzas israelíes se retirarán a la línea acordada para preparar la liberación de los rehenes. Durante este tiempo, se suspenderán todas las operaciones militares, incluidos los bombardeos aéreos y de artillería, y las líneas de combate permanecerán congeladas hasta que se cumplan las condiciones para la retirada completa por etapas». Aseguró que la Franja «será una zona libre de terrorismo y desradicalizada que no supondrá una amenaza para sus vecinos» y que «se reconstruirá en beneficio de su población».

La gran cuestión es quién administrará el enclave, completamente devastado tras casi dos años de conflicto. Trump planteó un comité palestino «apolítico» que estará integrado por palestinos cualificados y expertos internacionales, con la supervisión y el control de un nuevo organismo internacional de transición, al que bautizó como «Junta de Paz». Este organismo estará dirigido por el propio presidente de Estados Unidos, además de contar con otros jefes de Estado que, apuntó «se darán a conocer más adelante», pero sí confirmó la presencia del exprimer ministro británico, Tony Blair.

Manifestantes se congregan frente a la Casa Blanca durante la visita del primer ministro israelí, Benjamin NetanyahuAFP

Fuera de la ecuación queda, por ahora, la Autoridad Nacional Palestina (ANP), liderada por Mahmud Abás, a la que el republicano instó a realizar cambios internos, tras más de una década sin elecciones internas. Durante su turno, Netanyahu defendió la campaña militar de su Ejército contra el enclave palestino, que, según él, ha permitido que se logre la paz en la región. «Apoyo el plan para poner fin a la guerra en Gaza, que logra nuestros objetivos bélicos. Devolverá a Israel a todos nuestros rehenes, desmantelará la capacidad militar de Hamás y su dominio político, y garantizará que Gaza nunca vuelva a representar una amenaza para Israel», aseveró el primer ministro hebreo, que también advirtió a la organización fundamentalista de que «esto se puede hacer de la manera fácil o de la manera difícil, pero se hará».

Horas después, Netanyahu, en un vídeo en sus redes sociales, se opuso «rotundamente» a la creación de un Estado palestino. En su vídeo, el mandatario hebreo insistió en que Israel «asumirá la responsabilidad de la seguridad» de la Franja, «incluyendo un perímetro de seguridad» y afirmó que ni Hamás ni la Autoridad Palestina formarán parte de un futuro Gobierno, algo que choca con el punto nueve del plan de Trump que sí contempla el regreso de la ANP, una vez que se haya reformado y «se recupere el control de Gaza de manera segura y efectiva».

La actividad diplomática durante este fin de semana para apuntalar la tregua ha sido frenética. Netanyahu, que se encontraba en Nueva York desde el viernes, donde pronunció su esperado discurso ante una casi vacía Asamblea General de Naciones Unidas, se reunió con el ministro de Asuntos Exteriores de Emiratos Árabes Unidos (EAU), Abdullah bin Zayed Al Nahayan, para discutir el acuerdo de alto el fuego. Dos días después, el primer ministro hebreo también protagonizó un encuentro con el enviado especial de Estados Unidos para Oriente Medio, Steve Witkoff, así como con el yerno de Trump, Jared Kushner, quien fue el gran artífice de los Acuerdos de Abraham durante su primera Administración.

Por su parte, Trump se reunió el pasado martes con los principales líderes árabes y musulmanes de la región, al margen de la cumbre de la ONU, para presentar su hoja de ruta y contar con el visto bueno de países como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Egipto, Jordania, Turquía o Indonesia. Tras ese encuentro, el presidente de Estados Unidos ya daba por cerrado el acuerdo de alto el fuego, tras casi dos años de guerra y múltiples idas y venidas. Así, el mandatario estadounidense y Netanyahu hablaron por teléfono con el emir de Qatar –país que ha actuado como mediador junto a Egipto durante la guerra en Gaza–, Tamim bin Hamad Al Thani.

Durante esa llamada, y como confirmó la Casa Blanca, el primer ministro hebreo se disculpó con Al Thani por violar el espacio aéreo de su país en el ataque contra un edificio en Doha, el pasado 9 de septiembre, que tenía como objetivo acabar con los líderes de Hamás, que en ese momento se reunían para debatir precisamente la última propuesta estadounidense para un alto el fuego en la Franja, y se comprometió a no volver a hacerlo. En el bombardeo israelí contra la capital de Qatar murieron cinco miembros de Hamás, pero ningún alto cargo, así como un policía qatarí.

Llamada entre el primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, con el emir de QatarWhite House

Esto no ha sentado nada bien entre los socios de su Gobierno. El ministro de Finanzas israelí, el radical Bezalel Smotrich, denunció en su cuenta de X, antes Twitter, que «la disculpa servil a un Estado que apoya y financia el terrorismo es una vergüenza». En esta misma línea se pronunció el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, que insistió en otra publicación en que «Qatar es un Estado que apoya, financia e incita al terrorismo. Ningún dinero limpiará el terrorismo de sus manos». El acuerdo de alto el fuego puede provocar que el Ejecutivo de Netanyahu penda de un hilo si estos ministros cumplen sus amenazas de abandonar la coalición. Hamás, por su parte, aseguró que no ha recibido ninguna propuesta.