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Donald Trump y Barack Obama conversan durante el funeral de Jimmy Carter

¿A cuántas guerras puso fin Barack Obama para ganar el premio Nobel de la Paz?

Cuando asumió la presidencia en enero de 2009, prometió poner fin a las guerras que heredó de George Bush, sin embargo, al dejar la Casa Blanca alcanzó un «triste hito» y «un legado inesperado»

El presidente Donald Trump nunca ha ocultado su deseo de hacer méritos para ganar el premio Nobel de la Paz, galardón que se otorga «a la persona que haya trabajado más o mejor en favor de la fraternidad entre las naciones y la celebración y promoción de acuerdos de paz». El mandatario republicano busca igualar a su predecesor demócrata Barack Hussein Obama II (2009-2017) quien recibió este premio durante su presidencia.

El 9 de octubre de 2009, poco menos de un año de ganar las elecciones de noviembre de 2008 y apenas nueve meses de asumir la presidencia, el Comité del Premio Nobel de la Paz anunció que otorgaría dicho premio a Obama, seleccionado entre 205 nominados.

Thorbjørn Jagland, líder del Comité Nobel, anunció que Obama fue seleccionado «por sus esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos» destacándose por su «visión de un mundo sin armas nucleares».

Obama se convertía así en el tercer presidente de los Estados Unidos en recibir el Premio Nobel de la Paz durante su mandato, antes lo recibieron el republicano Theodore Roosevelt quien obtuvo en 1906 y el demócrata Woodrow Wilson quien lo ganó en 1919.

Si bien Obama logró en septiembre de aquel año un acuerdo con la administración del presidente ruso, Dmitri Medvédev, para reemplazar el Tratado de Reducción de Armas Estratégicas de 1991 con un nuevo pacto para reducir el número de armas nucleares de largo alcance en los arsenales de ambos países en más o menos un tercio, los méritos del demócrata no incluyen la pacificación de ningún conflicto activo en aquel entonces.

A los pocos días de asumir la presidencia, Obama promovió un cambio en la estrategia de guerra de los Estados Unidos anunciando el envío de 30.000 soldados a Afganistán y reduciendo el número de tropas en Irak hasta una retirada total en 2011, que sin embargo mantuvo 50.000 soldados estadounidense en territorio iraquí.

Ya con el premio Nobel colgado en la solapa, Obama lideró en 2011 la intervención militar en Libia que terminó con el derrocamiento y muerte de Muamar el Gadafi.

Por otro lado, a pesar del importante acuerdo a nivel nuclear con Rusia, Obama no pudo impedir, detener o revertir la anexión de la península de Crimea por parte de Rusia en 2014.

Prometió poner fin a las guerras

Cuando Obama asumió la presidencia en enero de 2009, prometió poner fin a las guerras que heredó de su antecesor, George W. Bush, sin embargo, al dejar la casa blanca ocho años después, el ya entonces premio Nobel de la Paz alcanzó un «triste hito» y «un legado inesperado», según anotó The New York Times, pasó en guerra más tiempo que Bush o que cualquier otro presidente estadounidense y se convirtió «en el único presidente en la historia de Estados Unidos en ejercer su mandato de ocho años con el país en guerra».

Obama se convirtió «en el único presidente en la historia de Estados Unidos en ejercer su mandato de ocho años con el país en guerra»

Obama superó así los períodos en guerra que en los que se vio involucrado Estados Unidos bajo la presidencias de Franklin D. Roosevelt, Lyndon B. Johnson, Richard M. Nixon o incluso que Abraham Lincoln. En respuesta a la pregunta planteada, Obama no pudo fin a ninguna guerra ni antes ni después de recibir el premio Nobel de la Paz.

Si Obama, sin detener ninguna guerra ganó el premio Nobel de la Paz: ¿Qué méritos debe hacer el presidente Donald Trump para que los políticos e intelectuales noruegos consideren al republicano digno de este galardón?

Es cierto que el mandatario republicano no ha logrado poner fin a las guerras en curso en Ucrania y en Gaza, pero ha hecho esfuerzos significativamente importantes para acercar posturas entres las partes, así como intervenir decididamente para pacificar conflictos regionales como el de Pakistán y la India, Armenia y Azerbaiyán, Congo y Ruanda, Camboya y Tailandia, Israel e Irán. En pocos días sabremos a quién los noruegos entregarán el famoso premio.