Pasajeros esperando sus vuelos en el aeropuerto LaGuardia de Nueva York
El cierre de Gobierno en EE.UU. pone en jaque el tráfico aéreo por la suspensión de pagos a los controladores
El cierre, que se prolonga ya por cuatro semanas, es el segundo más largo de la historia
Cumplidas cuatro semanas, el cierre de Gobierno en Estados Unidos, el segundo más largo de la historia, está empezando a mostrar sus consecuencias. A partir de este martes, los controladores aéreos dejan de recibir sus nóminas, lo que ha incrementado el temor a que no se presenten en sus puestos de trabajo, afectando por lo tanto al tráfico aéreo.
Según el calendario de pagos federal, los controladores deberían cobrar este martes su nómina correspondiente al periodo trabajado entre 5 y el 18 de octubre. Sin embargo, el cierre de Gobierno, activo desde el 1 de octubre, y el hecho de que el Senado no votó para intentar acabar con la suspensión de actividades federales hacen que el cobro resulte imposible.
Los controladores aéreos están entre los 730.000 empleados de las agencias del Gobierno central estadounidense que continúan trabajando al considerarse que su labor es fundamental para la seguridad nacional, pero que no cobrarán hasta que termine el cierre.
A eso se une el hecho de que Estados Unidos tiene desde hace tiempo escasez de controladores aéreos, algo que está intentando solventar el secretario de Transporte, Sean Duffy, con programas de formación más ágiles, incrementos en las contrataciones e incentivos y bonificaciones para que la gente permanezca en el puesto más tiempo.
En el cierre federal más largo de la historia de Estados Unidos, el que transcurrió durante 35 días entre diciembre de 2018 y enero de 2019, las bajas por enfermedad que empezaron a solicitar los controladores aéreos paralizaron buena parte del tráfico aéreo nacional y fueron el detonante para que republicanos y demócratas acordaran aprobar presupuestos. El domingo ya se reportaron más de 8.000 retrasos en todo Estados Unidos, y casi 3.000 este lunes, debido a las bajas médicas de algunos controladores.
El Capitolio de Washington, cerrado debido al cierre de Gobierno
Actualmente, los demócratas se niegan a apoyar el presupuesto de los republicanos si éstos no aceptan negociar la prolongación de los subsidios del programa sanitario Obamacare, mientras que los conservadores dicen que no se sentarán a conversar si antes los liberales no ponen fin al cierre federal con sus votos.
También en riesgo las ayudas alimentarias
El cierre parcial del Gobierno también podría interrumpir la ayuda alimentaria que reciben 42 millones de personas a través del Programa de Asistencia de Nutrición Suplementaria (SNAP), tal como alertó la organización Share Our Strength. «Estamos al borde de un precipicio de hambre como nunca antes», dijo en un comunicado la directora de la asociación, Anne Filipic.
El Departamento de Agricultura (USDA) anunció este lunes que interrumpiría los beneficios del programa SNAP en noviembre de mantenerse el cierre del Gobierno, pero Filipic insistió en que existe un fondo de contingencia de entre 5.000 y 6.000 millones de dólares (unos 4.293 a 5.151 millones de euros) «precisamente para momentos de emergencia como este» que evitaría que los beneficiarios de SNAP salgan perjudicados. «El USDA debe actuar de inmediato para liberar esos fondos y transferir los fondos disponibles a SNAP», sostuvo la directora.
Muchos expertos creen que el próximo 1 de noviembre será también crucial, ya que ese día muchos estados se quedarán sin dinero para financiar los cupones para alimentos de los que dependen millones de estadounidenses y por primera vez se publicará la subida de primas de Obamacare para 2026, que se cree que pueden reflejar incrementos de entre el 30 y el 75 % con respecto a las de este año.