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Judíos ultraortodoxos protestan en Jerusalén contra la ley que podría obligarlos a prestar servicio militar

Judíos ultraortodoxos protestan en Jerusalén contra la ley que podría obligarlos a prestar servicio militarFadel Senna / AFP

Unos 200 mil hebreos ultraortodoxos protestan en Jerusalén contra una ley que les obligará a hacer la mili

Están exentos del servicio militar, pero el Supremo israelí dictaminó que esas exenciones -vigentes desde la fundación del Estado de Israel- son ilegales

Jerusalén fue bloqueada el jueves por una marea de blanco y negro: decenas de miles de hombres ultraortodoxos (jaredim) protagonizaron su manifestación más grande en una década en protesta contra su reclutamiento para prestar el servicio militar, obligatorio para el resto de los ciudadanos de Israel.

Los jaredim representan alrededor 12 % de los 16 millones de judíos que viven en el mundo. Quien suponga que este pueblo, concentrado principalmente en EE.UU., Israel, Francia, Gran Bretaña y Argentina, es homogéneo, está muy lejos de la realidad. Ni ellos mismos tienen claras todas las diferencias que existen, y si bien hay factores de unidad, también los hay de división. Un ejemplo poco conocido son los llamados «Judíos Mesiánicos», que siguen celebrando las festividades, pero reconocen a Jesús como el Mesías. Existen diferentes corrientes, posiciones políticas e incluso ateos. De todos modos, se consideran un solo grupo étnico.

El rabino radical Dov Lior popularizó la frase «antes presos que ir al ejército». Los jaredim viven semi-encerrados y su forma de vida es similar al estilo europeo del siglo XIX. Se caracterizan por su rechazo a la cultura secular moderna y su estricta adhesión a las leyes y tradiciones religiosas, como el estudio de la Torá (Biblia Hebrea).

El líder opositor Yair Lapid criticó esta postura y declaró que «no puede mantenerse más esta diferencia vergonzosa». El favorito para las próximas elecciones, Naftali Bennett, un religioso moderno y ex combatiente de elite, declaró: «es un honor defender a la patria… se puede estudiar y cumplir con las obligaciones ciudadanas simultáneamente, no hay contradicción en esto». Un militar retirado, Shlomo Bar, afirmó que «si el gran rey David pudo combatir y gobernar al Israel bíblico, nadie puede decir que a el no le corresponde».

Los jaredim viven al margen de las sociedades laicas, con su modo de enseñanza y sus propias escuelas y medios de comunicación. Parte de ellos rechazan el sionismo y al Estado de Israel -consideran que su creación legitima será cuando venga el Mesías- aunque otros lo han aceptado en la práctica.

Anclados en la historia

El estudio constituye la prioridad absoluta, tanto de la Biblia como del Talmud (colección de tratados con comentarios y análisis de la primera). El rechazo a los cambios y avances tecnológicos, que consideran violan la ley religiosa, es típico. Los matrimonios se realizan por arreglo entre las familias, aunque los novios deben conocerse y estar de acuerdo... tras una única reunión entre ambos. Tienen sus propios barrios y, en algunos casos, ciudades, con sus propios partidos políticos (Shas, para los descendientes de españoles y Yahadut Hatora, para los de Alemania, Polonia y Rusia). Actualmente suman 18 bancas sobre un total de 120 parlamentarios. Estos partidos defienden su derecho a estudiar sin participar en la defensa.

La relación con el sionismo es compleja. Históricamente se opusieron, pero tras la creación de Israel la mayoría ha aceptado su legitimidad, aunque sin compartir el «culto» al Estado. A comienzos de la independencia, cuando era un grupo menor, acordaron con el primer ministro de la época, David Ben Gurión, que los estudiantes de las yeshivot (centros de estudios religiosos) estarían exentos del servicio militar y cobrarían sueldos del Estado. El problema es que con el tiempo se han transformado en una comunidad de cientos de miles. Este tema hace décadas provoca indignación en la sociedad. Tras dos años de guerra, el enojo general se acercó a un odio peligroso. El argumento, según los jóvenes israelíes, es que todos deben cumplir tres años de servicio militar, y no favorecer a decenas de miles para que estudien sin riesgo alguno.

El fanatismo de algunos rabinos ha indignado mas aún al público. Gabriel Kanan declaró que «mis rezos defienden mas al país que el propio ejército», y ha denunciado que el Estado los quiere perseguir por estudiar la Biblia… «como hacían los zares rusos». Un argumento que carece de toda lógica.

La ley que indigna a los ultraortodoxos

Los enfrentamientos estallaron entre la policía y algunos integrantes de la concentración contra el reclutamiento en Jerusalén, en el área de la torre Merom, que está en construcción. De allí cayó y murió Menajem Litzman (20). Un policía fue filmado sacando su arma y levantándola al aire mientras ayudaba a un colega. Durante los choques, tres policías resultaron heridos, incluido el subcomandante de la zona. Finalmente, la protesta se dispersó.

En la Knesset (parlamento) avanza una ley que les quitará sus privilegios y los obligará a cumplir como todos. Quienes no lo hagan perderán las ayudas estatales y toda una serie de beneficios que han ido logrando mediante negociaciones políticas, con gobiernos que necesitaban sus votos. Pero ésta época se está terminando. Por eso la enorme protesta de este jueves 30/10 en Jerusalén, con una movilización desde todo el país. Pero esta demostración de fuerza ya no puede dar el resultado esperado. Es más bien un manotazo de ahogado que indigna a la mayoría. Y los líderes políticos lo tienen muy claro.

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