Fundado en 1910

Advertencia del Gobierno: «El martes puede ser peor»AFP

Más de dos mil vuelos cancelados en EE.UU. un día más por el cierre del Gobierno

La crisis administrativa cumple 40 días y amenaza con paralizar el tráfico aéreo nacional, especialmente en vísperas del Día de Acción de Gracias

Estados Unidos vive este domingo una de las jornadas aéreas más caóticas de los últimos años. La escasez de controladores aéreos, consecuencia directa del cierre del Gobierno federal que ya se extiende por 40 días, ha obligado a cancelar más de 2.200 vuelos y a retrasar otros 7.500 en todo el país, según datos del portal de seguimiento FlightAware.

Los aeropuertos más afectados son Atlanta, Newark, LaGuardia (Nueva York) y el Internacional de Chicago, donde las largas filas y la frustración de los pasajeros marcaron la jornada. Las aerolíneas Delta, American Airlines, SkyWest y Republic encabezan la lista de compañías con más vuelos afectados.

Escasez crítica y reducción del tráfico aéreo

Fuentes de la Administración Federal de Aviación (FAA) confirman que más de quince centros de control en todo el país enfrentan serias dificultades para cubrir los turnos de trabajo. Las regiones más golpeadas son Nueva York, Washington DC, Atlanta, Nashville, Dallas y Chicago, donde la falta de personal ha reducido la capacidad operativa al mínimo.

Ante la gravedad del escenario, el Departamento de Transportes ordenó reducir hasta en un 10 % el tráfico aéreo nacional, con la posibilidad de ampliar la medida al 20 % si la situación no mejora en los próximos días. «Nos encontramos ante un punto crítico. Si no se desbloquea el presupuesto antes del martes, el impacto será devastador», advirtió el secretario de Transportes, Sean Duffy, en una rueda de prensa.

Controladores sin sueldo y al borde del colapso

Aunque los controladores aéreos son considerados trabajadores esenciales y están obligados a presentarse a sus puestos pese a no cobrar, unos 2.000 han presentado bajas médicas o personales en las últimas semanas. Muchos alegan agotamiento extremo y estrés ante la falta de ingresos y el aumento de la carga laboral.

Duffy reconoció que el ritmo de bajas está creciendo «a un nivel insostenible» y alertó de que, si el Congreso no logra desbloquear los fondos federales en las próximas horas, «el sistema podría quedar prácticamente paralizado».