El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el líder islamista de Siria, Ahmed al Sharaa, el pasado mayo
Trump recibe al líder islamista de Siria en la Casa Blanca para apuntalar un acuerdo de seguridad con Israel
El exyihadista, más conocido por su nombre de guerra Abu Mohamed al-Golani, se convierte en el primer mandatario sirio en viajar a Washington en más de 80 años
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibe este lunes al presidente interino de Siria, el islamista Ahmed al Sharaa. El exyihadista, más conocido por su nombre de guerra Abu Mohamed al-Golani, miembro de Hayat Tahrir al Sham (HTS) –escisión de Al Qaeda–, se convierte así en el primer mandatario sirio en visitar la Casa Blanca en más de 80 años. Así lo confirmó la semana pasada el propio ministro de Exteriores sirio, Asaad al Shaibani, que resaltó que «el presidente Ahmed al Sharaa estará en la Casa Blanca a principios de noviembre; será la primera visita de un presidente sirio en más de 80 años».
Sobre la mesa, Trump planteará un acuerdo de seguridad entre Israel y Siria –países que actualmente no mantienen relaciones diplomáticas a pesar de ser vecinos–, así como la presencia de tropas estadounidenses en una base aérea en Damasco. La agencia de noticias Reuters reveló, el pasado viernes, citando fuentes familiarizadas con el asunto, que el republicano quiere desplegar un contingente del Ejército estadounidense en el país árabe para monitorear un futuro acuerdo entre Israel y Siria. En este sentido, aunque se evita revelar la ubicación exacta de la base por motivos de seguridad, una fuente aseguró que el Pentágono ya había acelerado sus planes en los últimos dos meses, realizando varias misiones de reconocimiento con aviones de transporte militar C-130.
Así, esas misiones concluyeron que la pista de aterrizaje de la base estaba lista para su uso inmediato, informó Reuters. Por su parte, militares sirios explicaron que, en las conversaciones técnicas con Estados Unidos, se ha acordado que la base servirá para operaciones logísticas, de vigilancia, reabastecimiento de combustible y humanitarias, mientras que Siria mantendrá la plena soberanía sobre las instalaciones. El republicano lleva meses tratando de sumar a Damasco a la lista de países árabes que han normalizado relaciones con el Estado judío bajo su mandato. Aunque Siria está por ahora lejos de entrar a formar parte de los Acuerdos de Abraham, sí se ha mostrado abierta, tras la caída del régimen de Bashar al Asad en diciembre de 2024 ante una ofensiva liderada por Al Sharaa, a un acuerdo de seguridad con el país vecino.
Tras la huida del dictador sirio y la subida al poder del exyihadista, Israel aprovechó el caos inicial para atacar el país árabe y ocupar más territorio en el estratégico enclave de los Altos del Golán. Actualmente, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han reforzado sus posiciones en Siria y han llegado a actuar incluso con bombardeos contra la capital en los últimos meses. El pasado mes de julio, y ante un nuevo estallido de violencia sectaria en el país, el primer ministro hebreo, Benjamin Netanyahu, ordenó a su Ejército intervenir para proteger a la minoría drusa de Sweida. Netanyahu advirtió de que no permitiría nuevos ataques contra este grupo religioso, que cuenta con presencia en Israel.
La visita de Al Sharaa a la Casa Blanca, por tanto, supone una oportunidad para lograr un mayor entendimiento entre ambos países vecinos. Trump ya ha ido allanando el terreno para lograr sus objetivos y, el pasado mes de junio, levantó las sanciones impuestas contra Siria durante la guerra civil, como le había prometido al islamista en su primer encuentro en la capital de Arabia Saudí, Riad, el pasado mes de mayo. Entonces, el presidente estadounidense se refirió a Al Sharaa como «un tipo joven y atractivo». Otro paso más en la normalización del nuevo régimen sirio tuvo lugar el pasado jueves, cuando el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó levantar las sanciones que pesaban sobre el líder islamista sirio, tan solo tres días antes de su visita a la Casa Blanca.