Visita a El Debate de la Fundación colombiana Innovación para el Desarrollo Programa Dreamers & Makers
Jóvenes colombianos eligen la experiencia internacional de Madrid para enriquecer sus proyectos
Participantes del programa Dreamers & Makers, de la Fundación Innovación para el Desarrollo, fundada por el Presidente Iván Duque y su mujer, Maria Juliana Ruiz, visitan la redacción de El Debate
«Uno de los objetivos consiste en materializar su proyecto. Todos ellos han de tener un impacto social en su comunidad». Carolina Salgado, directora ejecutiva de I+D en la Fundación Innovación para el Desarrollo de Colombia, resume en la redacción de El Debate el propósito del programa Dreamers & Makers, durante una visa a nuestro periódico con un grupo de participantes de esta iniciativa.
«Impulsar proyectos desde su creación hasta su consolidación, con un enfoque estratégico, ejecución efectiva y dirección de equipos multidisciplinarios» forma parte de la actividad de Salgado, consejera presidencial durante el Gobierno del presidente Iván Duque (1928-22).
«Incubadora y generadora de liderazgos en todos los ámbitos de la sociedad», la fundación trata de hacer realidad los sueños de jóvenes emprendedores. Juan Sebastián Arango, director de Dreamers & Makers, la iniciativa que ha traído a Madrid a un grupo de jóvenes, describe el programa como una «aceleradora de liderazgo de investigación y desarrollo que empodera a los jóvenes innovadores».
Entre los diez Dreamers & Makers que visitaron el periódico se encuentra Álvaro Felipe Bayona Sierra, de 14 años y «líder de Círculos de Diálogo» Él ha logrado «conectar a 64 jóvenes rurales y urbanos en Boyacá (centro norte de Colombia) y Bogotá, fortaleciendo su participación e incidencia en el desarrollo de sus comunidades». Atento a los medios, en su empeño por mejorar en el campo de la comunicación, se interesó en El Debate por las «técnicas más adecuadas para mejorar la narrativa en los mensajes».
Entre 21 y 30 años, los participantes de este proyecto tienen perfiles diferentes. Christopher Derek Andrade Álvarez, de 23, director y cofundador de La Escuela de Participación Ciudadana y de Liderazgo, «fomenta el desarrollo de habilidades para la incidencia en espacios de toma de decisiones, promoviendo la inclusión social y la garantía de derechos para comunidades históricamente marginadas».
Jaderson López Matías, de 21, está enfocado al AgroTech con un emprendimiento que «busca fusionar la tecnología con el conocimiento ancestral para fortalecer la agricultura sostenible dentro de la comunidad». ¿Cómo lograrlo? «A través de capacitaciones en técnicas agroecológicas, el uso de herramientas digitales como sensores de suelo y drones agrícolas, y la recuperación de semillas nativas».
La implementación «de huertas demostrativas y talleres permite a las familias gestionar sus tierras de manera eficiente, fomentando el emprendimiento rural y la autonomía alimentaria».
Johan Sebastián Puentes Mendoza pone el foco en otra idea, «la conformación de una Empresa Mutual para el Turismo Sostenible busca articular a empresarios locales en un modelo cooperativo que fortalezca la oferta turística regional mediante principios de solidaridad y desarrollo compartido». Por otro, «la Red Sapere Aude se consolida como un espacio cultural alternativo que promueve el pensamiento crítico, la creatividad y el conocimiento humanista entre jóvenes, contribuyendo a su formación integral y al fortalecimiento del tejido social».
A Karen Lorena Gómez Ospina, de 25, le atrajo la idea de «impulsar iniciativas que fomentan la cohesión social, la transparencia en la gestión pública y la protección del entorno natural, con el propósito de mejorar la calidad de vida de las familias de la vereda Puerto Triunfo (Meta)». Mientras a Laura Jimena Escobar Morales, de Barranquilla, lo que la puso en marcha fue la creación de VICTU CARE, una organización juvenil fundada por ella, «con el propósito de hacer la salud mental más accesible y brindar a nuevos profesionales la oportunidad de obtener experiencia en el campo». A lo largo de los últimos dos años, «ha impactado a más de 200 personas a través de servicios psicoeducativos y de acompañamiento emocional, normalizando el acceso a la salud mental en comunidades vulnerables».
Desde Rioacha, con 22 años, Luz Karine Pacheco Urdaneta lidera «un proyecto destinado a apoyar a las madres Wayuu en la preservación y promoción de la tradicional tejeduría de mochilas». Su iniciativa tiene como objetivo generar oportunidades económicas para las mujeres de esta población ancestral, «promoviendo su autonomía y fortaleciendo el tejido social dentro de su comunidad». Gracias a su formación en Psicología, Luz Karine también «crea espacios de apoyo emocional y personal para las mujeres con las que trabaja, ayudando a abordar sus necesidades emocionales y sociales».
De Tumaco, estado de Nariño, es María Alejandra Caicedo Rosero. En El Revolu Juvenil ha trabajado «para fortalecer la participación sociopolítica de la juventud en Tumaco», conocida como «la perla del Pacífico de Colombia». A través de «talleres y espacios de diálogo, su proyecto empodera a los jóvenes como agentes de cambio, abordando temas como liderazgo comunitario y mecanismos de participación juvenil».
Rigoberto Antonio Benítez Cipriano, de 23, y oriundo de Córdoba (Buenavista), enfoca su trabajo en «fortalecer a jóvenes y madres víctimas de violencia, brindándoles oportunidades y conocimientos para emprender y salir adelante». Inspirado en su propia experiencia, busca ser el mentor y guía que en su momento necesitó, mostrando nuevas rutas para el desarrollo económico y social. Apasionado por las artesanías y el impacto comunitario, Rigoberto cree firmemente en «el poder de la transformación individual para generar cambios colectivos en su entorno».
Yoan Sebastián Perdomo Robles, de 30 años, es el mayor de esta representación de jóvenes colombianos emprendedores del programa Dreamers & Makers. Está al frente de «Innovación Activa, una iniciativa de emprendimiento social que busca mitigar la violencia que afecta a los jóvenes de Rubiales–Meta» donde se encuentra el yacimiento más importante de petróleo de Colombia.
El objetivo es lograrlo, «a través del deporte y la cultura, haciendo uso de los espacios deportivos públicos del territorio». Con el deporte como herramienta, trabajan desde la raíz del problema, «concientizando y acompañando a los jóvenes del territorio en la formulación de su proyecto de vida». Su comunidad de impacto son los jóvenes y niños de Rubiales, deportistas de las disciplinas de voleibol, fútbol sala, baile y teatro.