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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el presidente de Francia, Emmanuel MacronAFP

Los líderes europeos cargan contra Trump tras vetar la entrada en EE. UU. a cinco reguladores y activistas

La Comisión Europea ha condenado «enérgicamente» las restricciones y solicitó aclaraciones formales a las autoridades estadounidenses

La Administración de Donald Trump ha elevado la tensión con la Unión Europea al prohibir la entrada en Estados Unidos a cinco ciudadanos europeos a los que acusa de haber impulsado campañas de presión contra redes sociales estadounidenses para censurar determinadas opiniones. La medida, anunciada este martes por el secretario de Estado, Marco Rubio, afecta directamente a figuras clave en la regulación digital europea y ha provocado una rápida reacción política en Bruselas, Berlín y París.

Entre los sancionados se encuentra Thierry Breton, excomisario europeo de Mercado Interior entre 2019 y 2024 y uno de los principales arquitectos de la Ley de Servicios Digitales (DSA), la normativa con la que la UE ha endurecido las obligaciones de transparencia y control de contenidos de grandes plataformas como X, Meta o TikTok. También figura el activista británico Imran Ahmed, director ejecutivo del Center for Countering Digital Hate (CCDH), una organización dedicada a combatir el odio y la desinformación en internet. A ellos se suman Anna-Lena von Hodenberg y Josephine Ballon, directoras de la organización alemana HateAid, mientras que la identidad del quinto sancionado no ha sido confirmada oficialmente por Washington.

Rubio justificó la decisión asegurando que los afectados «han liderado esfuerzos organizados para coaccionar a plataformas estadounidenses a censurar, desmonetizar y suprimir opiniones estadounidenses con las que discrepan». Según el Departamento de Estado, estas actuaciones convierten su entrada o presencia en Estados Unidos en un riesgo con «consecuencias potencialmente adversas», motivo por el cual se les han impuesto restricciones de visado. En caso de que alguno de ellos se encuentre en territorio estadounidense, las autoridades han advertido de que podrían iniciarse procedimientos de deportación.

El anuncio se produce pocas semanas después de que la Comisión Europea multara con 130 millones de euros a X, la red social propiedad de Elon Musk, por incumplir sus obligaciones de transparencia conforme a la DSA. En aquel momento, Rubio ya calificó la sanción como «un ataque al pueblo estadounidense por parte de gobiernos extranjeros», dejando claro que la nueva Administración considera la regulación europea de las redes sociales como una forma de censura incompatible con su concepción de la libertad de expresión.

La reacción en Europa no se ha hecho esperar. El ministro alemán de Asuntos Exteriores, Johann Wadephul, calificó las prohibiciones de entrada de «no aceptables» y subrayó que la Ley de Servicios Digitales fue aprobada «de forma democrática por la UE para la UE», sin vocación de aplicación extraterritorial. Wadephul defendió que las diferencias con Washington deben abordarse en el marco del diálogo transatlántico, con el objetivo de preservar unas relaciones sólidas.

La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, y el presidente de EE.UU., Donald TrumpEuropa Press

Las directoras de HateAid denunciaron en un comunicado que no se dejarán «intimidar por un Gobierno que instrumentaliza acusaciones de censura para silenciar a quienes defienden los derechos humanos y la libertad de opinión». Josephine Ballon explicó que su autorización de viaje ESTA fue revocada por correo electrónico y calificó la medida de acto de represión contra organizaciones críticas.

Desde Bruselas, la Comisión Europea condenó «enérgicamente» las restricciones y solicitó aclaraciones formales a las autoridades estadounidenses. Un portavoz del Ejecutivo comunitario recordó que la libertad de expresión es un valor compartido por ambas orillas del Atlántico, pero insistió en el derecho soberano de la UE a regular su mercado digital conforme a sus normas y compromisos democráticos. «Si es necesario, responderemos con rapidez y decisión para defender nuestra autonomía regulatoria», advirtió.

El pulso también ha llegado a París. El presidente francés, Emmanuel Macron, calificó las sanciones de «actos de intimidación y coerción» y defendió la labor de Breton como una actuación en favor del interés general europeo.