'Tito' Asfura, candidato presidencial hondureño
Asfura afianza su respaldo internacional en Washington mientras crece la presión para respetar el resultado electoral en Honduras
El presidente electo refuerza su proyección exterior mientras EE.UU., Europa y varios países de la región reclaman respeto al resultado de las urnas y una transición democrática pacífica en Honduras
El presidente electo de Honduras, Nasry ‘Tito’ Asfura, inició este domingo una visita a Estados Unidos en un momento clave para la estabilidad política del país, marcada por el reconocimiento internacional de su victoria electoral y por las crecientes críticas externas a los intentos del actual Gobierno de cuestionar los resultados oficiales de las elecciones generales del pasado 30 de noviembre.
Asfura viajará a Washington, donde este lunes será recibido por altos cargos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), según confirmó a EFE una fuente cercana al líder del conservador Partido Nacional. Aunque no se ha hecho pública su agenda completa, no se descarta que mantenga encuentros con altos funcionarios de la Administración estadounidense, cuyo presidente, Donald Trump, expresó públicamente su apoyo a Asfura días antes de los comicios. El presidente electo estaría acompañado por un reducido grupo de colaboradores, entre ellos la exministra de Exteriores, Mireya Agüero.
El viaje se produce apenas un día después de que el Gobierno saliente, presidido por Xiomara Castro, ordenara al Consejo Nacional Electoral (CNE) un nuevo recuento «voto por voto», pese a que el organismo electoral proclamó oficialmente a Asfura como presidente electo el pasado 24 de diciembre. La iniciativa fue impulsada desde el Parlamento por su presidente, Luis Redondo, del partido oficialista Libertad y Refundación (Libre), en una sesión celebrada sin la presencia de la mayoría de los diputados de la oposición.
Los comicios, cuyo escrutinio se prolongó hasta el límite legal y estuvo rodeado de acusaciones de irregularidades, dejaron algunas actas sin contabilizar por inconsistencias técnicas, que fueron remitidas al Tribunal de Justicia Electoral (TJE). Este órgano tiene hasta el 20 de enero para emitir una resolución definitiva e inapelable, una semana antes de la toma de posesión prevista para el 27 de enero.
Mientras en el plano interno el partido gobernante insiste en denunciar fraude, la comunidad internacional ha cerrado filas en defensa de la institucionalidad democrática hondureña. Panamá se sumó este domingo a un comunicado conjunto firmado previamente por Argentina, Bolivia, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Paraguay, Perú y República Dominicana, en el que se rechaza el decreto aprobado por el Ejecutivo de Castro por considerar que desconoce la autoridad del CNE y pone en riesgo el orden democrático.
Estos países reafirmaron además su reconocimiento a la proclamación oficial de Asfura como presidente electo y condenaron los episodios de violencia registrados contra miembros de la oposición, subrayando que las elecciones fueron validadas por misiones de observación internacional, que confirmaron la voluntad expresada en las urnas por millones de hondureños.
A este respaldo se sumó el Reino Unido, que instó públicamente a respetar los resultados oficiales del CNE y reclamó una transición «pacífica, segura y transparente». En un mensaje difundido por su embajada concurrente en Guatemala, Londres recalcó que Honduras «merece una transición democrática» basada en el respeto a la legalidad.
Asfura, que ha reiterado su intención de estrechar relaciones con Estados Unidos y de explorar un acercamiento con Israel por sus avances tecnológicos y agrícolas, asumirá la presidencia el próximo 27 de enero, poniendo fin al mandato de cuatro años de Xiomara Castro. Pese a que la actual presidenta aseguró el pasado 18 de diciembre que respetaría los resultados electorales, la reciente ofensiva institucional de su Gobierno ha intensificado la preocupación internacional por la estabilidad democrática del país.
En este contexto, el viaje del presidente electo a Washington se interpreta como un gesto político de normalización exterior y de búsqueda de apoyo para una transición ordenada, en línea con el respaldo que Honduras está recibiendo desde buena parte de la comunidad internacional.