Manifestantes posan para una fotografía mientras queman una imagen del ayatolá Alí Jamenei, en Londres
Levantamiento contra los ayatolás
El régimen iraní ahoga en sangre las protestas: hospitales desbordados y cadáveres que se acumulan en las morgues
Los iraníes han vuelto a salir a las calles por decimoquinto día consecutivo, desafiando así al régimen de los ayatolás, que no ha dudado en aplacar el levantamiento de su pueblo con sangre y violencia. Diferentes organizaciones de derechos humanos señalan que los muertos ya superan los 400 e incluso algunas reportan más de 500. Sin embargo, y debido al apagón tanto de internet como de las telecomunicaciones impuesto por la teocracia islamista, es muy difícil conocer lo que realmente está pasando sobre el terreno.
«No sé nada de mi familia desde hace cuatro días, ni de mis amistades. No reciben ni llamadas normales», escribe por WhatsApp a esta periodista una joven iraní angustiada. Activistas advierten de que la cifra real de muertos podría ascender a miles, mientras que los detenidos superarían los 10.600. Los pocos testimonios y vídeos que llegan desde dentro de Irán, a través de la conexión satelital Starlink, dan cuenta de la brutal represión del régimen: hospitales desbordados o cuerpos con balazos en la cabeza y el cuello que se acumulan en las morgues.
«No fue solo mi hija, vi cientos de cadáveres con mis propios ojos», denunció este domingo la familia de la joven iraní Rubina Aminian, de 23 años, asesinada por las fuerzas del orden el pasado jueves 8 de enero, después de salir de la universidad y unirse a las manifestaciones. La joven kurda, estudiante de diseño textil y de moda en el Shariati College de Teherán, recibió un disparo a quemarropa por la espalda que le alcanzó la cabeza. Murió en el acto. Tras ser notificados de su muerte, la familia de Aminian viajó desde Kermanshah, donde residen, hasta Teherán para identificar el cuerpo.
«La familia fue llevada a un lugar cercano a la universidad, donde se encontraron con los cadáveres de cientos de jóvenes asesinados durante las protestas. La mayoría de las víctimas eran jóvenes de entre 18 y 22 años, a quienes las fuerzas gubernamentales habían disparado a quemarropa en la cabeza y el cuello», relataron fuentes cercanas a la familia a la organización de derechos humanos Iran Human Rights (IHRNGO), con sede en Oslo (Noruega). Asimismo, explicaron que las autoridades iraníes no permitieron en un primer momento a la familia identificar el cadáver. «La familia se vio obligada a buscar entre los cadáveres para identificar a su hija y, sin duda, vio muchos cadáveres de jóvenes asesinados durante las protestas», señalaron.
La familia, finalmente, y «tras muchas dificultades», consiguió llevarse el cuerpo sin vida de la joven y trasladarlo de vuelta a Kermanshah. Sin embargo, denuncian que, al llegar, «se encontraron con que las fuerzas de Inteligencia habían rodeado su casa y no les permitían enterrarla». A día de hoy, no se le ha permitido a la familia celebrar ningún funeral y se han visto obligados a enterrar a Aminian en la carretera entre Kermanshah y Kamyaran. Desgraciadamente, la historia de esta joven iraní no es una excepción, sino la norma, y pone de manifiesto la brutal represión ejercida por las fuerzas de seguridad iraníes para tratar de contener, sin éxito, el levantamiento social que pide el fin de la teocracia islamista.
Fuentes médicas, citadas por varios medios iraníes independientes, hablan de hospitales desbordados, donde se acumulan los heridos por armas de fuego y los cirujanos no dan abasto. El Centro para los Derechos Humanos en Irán (CHRI), con sede en Estados Unidos y encargado de documentar abusos en la República Islámica, ha alertado de que se está perpetrando una «masacre» en Irán. «El mundo debe actuar ahora para evitar más pérdidas de vidas humanas», han insistido a través de un comunicado en redes sociales.
El CHRI asegura que ha recibido «múltiples testimonios e informes creíbles que indican que cientos de manifestantes han muerto en todo Irán durante el actual apagón de internet». En este sentido, desde el CHRI apuntan que «es imposible verificar las cifras exactas debido al apagón», pero testigos afirman que los hospitales están desbordados, el suministro de sangre es extremadamente bajo, los cadáveres se acumulan y el número de víctimas aumenta cada hora.
El régimen iraní, lejos de ceder a las legítimas demandas de su pueblo, ha redoblado las amenazas y la violencia. Las autoridades han advertido de que todos aquellos que participen en las manifestaciones serán acusados de ser «enemigos de Dios», lo que conlleva la pena de muerte. En plena escalada de la represión en la República Islámica, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha vuelto a irrumpir en escena para asegurar que «está listo para ayudar». El presidente de Estados Unidos, según publicó The Wall Street Journal este domingo, tiene previsto reunirse este martes en la Casa Blanca con altos funcionarios para debatir los próximos pasos a tomar en Irán.
Las posibilidades encima de la mesa incluyen el impulso de fuentes antigubernamentales en internet, el despliegue de armas cibernéticas secretas contra objetivos militares y civiles iraníes, la imposición de más sanciones al régimen o ataques militares. Además, también se estaría valorando enviar terminales de Starlink, el servicio de internet satelital propiedad de Elon Musk, a Irán para romper el bloqueo digital impuesto por la dictadura islamista. Trump ha ido elevando el tono contra el régimen a medida que las protestas se han ido propagando y la represión ha ido aumentando. El levantamiento, que empezó como una contestación a la grave crisis económica del país, se ha convertido en todo un desafío que pone contra las cuerdas al régimen de los ayatolás.