El líder supremo Alí Jameneí en un acto en Teherán el 3 de noviembre de 2025
Jameneí responsabiliza a Trump de las víctimas durante las protestas y promete «romperle la espalda a los sediciosos»
El autócrata aseguró que no dejarán «impunes a los criminales internos e internacionales del complot estadounidense» y prometió que «EE.UU. debe rendir cuentas»
El líder supremo de Irán, Ali Jameneí, responsabilizó este sábado al presidente estadounidense, Donald Trump, de las víctimas y los daños sufridos en las protestas que han sacudido la república Islámica en las últimas semanas.
«Consideramos al presidente de Estados Unidos culpable de las víctimas, los daños y las acusaciones que ha dirigido a la nación iraní», dijo en un encuentro con miles de personas en un acto religioso en Teherán.
La máxima autoridad política y religiosa del régimen de Irán aseguró que las protestas que han sacudido el país «fueron un complot estadounidense y el objetivo estadounidense es devorar a Irán».
Jameneí señaló que en «complots anteriores» la intervención de los funcionarios occidentales se limitaba generalmente a periodistas y políticos de segundo nivel, pero ahora fue diferente.
«La particularidad del reciente complot es que el propio presidente de Estados Unidos intervino personalmente: habló, amenazó y, alentando a los conspiradores, les envió el mensaje de que avanzaran, que no tuvieran miedo y que contaban con su apoyo militar», aseguró.
El autócrata afirmó que había agentes seleccionados por los servicios de inteligencia de Estados Unidos e Israel para provocar el país en el país e influenciar a otras personas.
Jameneí aseveró que «no llevaremos al país hacia la guerra, pero tampoco dejaremos impunes a los criminales internos e internacionales del complot estadounidense» y subrayó que «Estados Unidos debe rendir cuentas».
«La nación iraní debe romperle la espalda a los sediciosos, de la misma forma que quebró la sedición», apostilló.
En un guiño a la causa de las protestas, el político reconoció que «la situación económica no es buena, la gente del pueblo lucha por su sustento», por lo que llamó a los funcionarios del Gobierno a trabajar con más seriedad y redoblar sus esfuerzos.
Las movilizaciones comenzaron el 28 de diciembre cuando comerciantes de Teherán cerraron sus negocios por la caída del rial, pero pronto se expandieron por todo el país con gritos de «Muerte a la República Islámica» y «Muerte a Jameneí».
Las protestas se fueron expandiendo hasta que el jueves 8 de enero y el viernes 9 enero llegaron a su momento álgido con una explosión de manifestaciones en prácticamente todo Irán, que derivaron en actos de vandalismo contra organismos públicos, bancos que fueron arrasados, y el incendio de 53 mezquitas en todo el país, según la versión oficial del régimen iraní.
Teherán sostiene que las protestas económicas se tornaron violentas por la infiltración de agentes externos apoyados por Israel y Estados Unidos para justificar una intervención militar de Washington, que no se ha producido hasta ahora.
Trump amenazó con atacar el país persa si morían más personas cuando el recuento de muertos era de siete y más tarde afirmó que «va ayuda en camino», lo que muchos interpretaron que suponía un aviso de intervención en la República Islámica.
Las autoridades iraníes también mantienen que aún no tienen un recuento de las víctimas mortales en los choques, aunque admiten que hay muchos muertos, y sitúan el número de detenidos en 3.000 personas, a los que tilda de terroristas.
Pero ONGs opositoras con sede en el exilio cifran en 3.428 los fallecidos y en 19.000 los detenidos.