Fundado en 1910

El dictador cubano, Miguel Díaz-Canel durante su intervención ante la prensa cubana en La HabanaEFE

Díaz -Canel anuncia que Cuba se «está preparando» para «el estado de guerra» ante un ataque de Estados Unidos

El dictador cubano tendió la mano al diálogo, pero exigió «igualdad de condiciones» y el fin del «bloque criminal»

Con una pintura de Fidel Castro de fondo y la bandera de Cuba, Miguel Díaz-Canel, compareció ante los medios en La Habana para denunciar la crisis que vive la isla por «el bloqueo» de Estados Unidos y la imposibilidad de importar petróleo por decisión del presidente Donald Trump.

El sucesor de Raúl Castro, enfermo y desaparecido del ojo público desde hace tiempo, anunció un plan de contingencia y dibujo todos los posibles escenarios que analiza la dictadura. Entre otros, la invasión de Estados Unidos y por si se da es hipótesis, dijo: «Nos estamos preparando»

En algo parecido a una rueda de prensa con los medios de comunicación del régimen, se mostró dispuesto a mantener un diálogo con Washington, siempre y cuando se hiciera en «igualdad de condiciones». Dicho esto hizo un repaso de las tensas relaciones entre vecinos y denunció la «imposición de un bloqueo económico financiero sostenido a lo largo de los años».

Díaz-Canel se mostró prudente y dialogante con mensajes destinados a disuadir a la Administración de Trump de acabar por la fuerza con el régimen. Para sentarse en una mesa, pidió que haya «condiciones sin presiones, sin precondicionamientos» y que se de «en una posición de iguales y de respeto a nuestra soberanía, independencia y autodeterminación.»

Dicho esto, remarcó un detalle imprescindible, no cruzar líneas rojas que la dictadura pueda «entender como injerencia en nuestros asuntos... Se puede construir una relación entre vecinos» que beneficie a los dos insistió.

En un gesto conciliador declaró, sin que nadie el preguntara: «Los cubanos no odiamos al pueblo norteamericano... Hay muchas cosas en las que podemos trabajar juntos sin prejuicios», pero descartó hacerlo si Washington quisiera insistir en la actual «política prepotente y criminal» del «bloqueo». Aún así, añadió que hablar, «es posible».

Sobre los conatos de rebelión y los rumores de fisuras en el seno del régimen, también Díaz-Canel se manifestó y refirió a ese «enjambre anexionista», a «los que se empieza mostrar cobardes y débiles ante los anuncios» de una intervención militar o «recrudecimiento del bloqueo».

Evidentemente preocupado por las amenazas de Trump y el despliegue de la flota estadounidenses en las aguas del Caribe, Díaz-Canel insistió: «Nosotros no somos una amenaza para Estado Unidos».

Siempre agitando con la bandera del pacifismo, denuncio que la «posible agresión a Cuba es de los Estados Unidos» y a la dictadura –la revolución para él– no le queda más remedio que prepararse. «La revolución que no fortalece su defensa es muy difícil que sobreviva. Nos lo enseñó Fidel Castro», proclamó.

Díaz-Canel recordó los acontecimientos sucedidos «desde el 3 de enero», fecha de la captura de Nicolás Maduro al que en ese momento no mencionó por su nombre. Desde entonces, confió que desplegó un plan de «de defensa de todo el territorio, en todos sus eslabones», con milicias y estructuras concretas.

En esa plan de varias fases destacó que había «declarado los sábados días nacionales de la defensa», para prepararnos, ante un posible «agresión».

El Consejo de Defensa Nacional, insistió, trabaja para «perfeccionar e implementar la preparación» de los cubanos ante una invasión. Para tener «planes y medidas –en previsión– del paso al estado de guerra... Esa es la realidad y lo demás una manipulación».

En ese contexto aseguró: «Hemos hecho ejercicios y visitado unidades militares con estudiantes y vamos a seguir participando en este tipo de actividades».