Lai Ching-te en un retrato oficial
Taiwán clama contra el expansionismo de China y advierte a sus vecinos ante un caso de invasión
El presidente taiwanés, Lai Ching-te, ha concedido una entrevista en la que ha conversado sobre las relaciones diplomáticas en el Pacífico
En una primera entrevista que ha concedido a medios internacionales, el presidente de la isla de Taiwán, Lai Ching-te, ha advertido de las pretensiones chinas con respecto a su territorio y ha advertido a los países vecinos de correr el mismo riesgo.
Ching-te confía en que el Parlamento taiwanés aprobará un presupuesto adicional de 40.000 millones de dólares para financiar unas compras que consideran cruciales para la seguridad del país, entre las que se incluyen armas de Estados Unidos.
Precisamente, también ha enviado un mensaje de tranquilidad a la población, reafirmando que cuentan con el apoyo de Washington y que «apoyará la isla y no la utilizará como una moneda de cambio con Pekín».
Estados Unidos rompió relaciones diplomáticas formales con Taipéi en 1979 a favor de Pekín, pero sigue siendo el principal garante de la seguridad y proveedor de armas de Taiwán. A finales de 2025, Trump envió uno de los mayores cargamentos de armas, valorado en unos 11 millones de dólares.
El presidente ha advertido también que si China se hace con Taiwán, «se volverá más agresiva, socavando la paz y la estabilidad en el IndoPacífico y el orden internacional basado en normas». «Los siguientes países amenazados serían Japón, Filipinas y otros de la región indopacífica, con repercusiones que acabarían llegando a América y Europa», ha recalcado.
Una zona con reclamaciones territoriales
Taiwán considera que su ubicación en el centro de la denominada 'primera cadena de islas de Asia-Pacífico', que se extiende desde Japón hasta Filipinas, es fundamental para garantizar la seguridad regional y el comercio global.
Tokio y Manila también mantienen disputas territoriales con Pekín y el mismo estrecho de Taiwán, que separa la isla de China continental, es una arteria clave del transporte marítimo.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, cuyo país alberga varias bases y 60.000 soldados estadounidenses, sugirió en noviembre que Tokio podría intervenir militarmente si China ataca a Taiwán, lo que provocó una airada respuesta de Pekín.
Ante este escenario, el presidente taiwanés ha dicho que «en este mundo cambiante, las naciones pertenecen a una comunidad global: la situación de cualquier país afectaría inevitablemente a otro».