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El ministro de Defensa belga, Theo FranckenEFE

Bélgica se plantea enviar militares a las cárceles por el hacinamiento que viven con un 40 % de presos extranjeros

En estos momentos, más de 600 presos duermen en el suelo de las cárceles de Bélgica

El ministro de Defensa de Bélgica, Theo Francken, ha asegurado que está estudiando la posibilidad de enviar militares a las cárceles belgas ante la situación de hacinamiento que se vive en el país.

El pasado martes, un informe de la directora general de la Administración Penitenciaria, Mathilde Steenbergen, sacó a la luz que más de 600 presos belgas tienen que dormir en el suelo ante la falta de camas en las celdas.

La Ley Penitenciaria belga es mucho más estricta que la española en lo que se refiere a la concesión de libertad condicional, vigilada o terceros grados, por lo que los delincuentes permanecen más tiempo en las prisiones belgas que en las españolas. Además, el auge en los últimos años de las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, especialmente desde la irrupción de la Mocro Maffia, ha hecho que el número de presos haya aumentado notablemente.

«El hacinamiento carcelario es un problema grave. Y creo que los condenados deben ser castigados con humanidad», declaró el ministro Francken a la agencia de noticias Belga. Por ese motivo, anunció que consultará con la ministra de Justicia, Annelies Verlinden. «Los militares no son guardias, pero la situación es insostenible», explicó.

Según ese mismo informe de la Administración Penitenciaria, en Bélgica hay aproximadamente 13.000 presos cuando sus cárceles tienen capacidad para 11.000 condenados. Por eso, a comienzos de este mes de febrero, las ministras belgas de Justicia, Annelies Verlinden, y de Migración, Anneleen Van Bossuyt, acudieron a Estonia para estudiar la posibilidad de «alquilar» las capacidades en las cárceles de ese país, con la idea de trasladar a prisioneros «sin papeles», informó la agencia Belga. En diciembre ya visitaron Albania y Kosovo por la misma razón.

Según las últimas estadísticas, el 40 % de los presos en las cárceles belgas son extranjeros. Y de ellos, más del 30 % no tienen una situación de legalidad en el país.