Fundado en 1910
CrónicaLidia FernándezVarsovia (Polonia)

Polonia, el nuevo eje del gas europeo

La infraestructura y diversificación de fuentes de gas polaco han permitido a varios países de la Unión Europea mitigar la falta de gas ruso y fortalecer la seguridad energética regional

Central de gas en Mallnow, entre Alemania y PoloniaEuropa Press

Este invierno ha marcado un punto de inflexión en la geografía energética de Europa. Tras la virtual desaparición del gas ruso –tanto por tubería como por presiones políticas y económicas–, Polonia ha emergido como uno de los protagonistas de la nueva red de suministro continental.

Desde la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, los países de la Unión Europea han emprendido una profunda reconversión de sus importaciones de gas. Antes de 2022, más del 40 % del gas importado por la UE procedía de Rusia, distribuido principalmente a través de grandes gasoductos como el Nord Stream, Yamal-Europe y TurkStream. A finales de 2025, la participación rusa en las importaciones de gas de la Unión Europea se redujo a cerca del 12–19 %, según datos de organismos europeos y análisis de mercado.

El cambio no ha sido solo automático ni homogéneo: algunas naciones, como Hungría o partes de Eslovaquia, aún mantienen contratos de gas con Moscú en condiciones especiales, mientras la Unión avanza en prohibiciones progresivas que llegarán a su fase definitiva en 2027.

Los últimos datos operativos del operador polaco de transporte gasista GAZ SYSTEM muestran que Polonia ha alcanzado máximos históricos de tránsito y exportación de gas natural durante este invierno de 2025-2026. En enero, el volumen total de gas transportado a través de Polonia superó los 3.000 millones de metros cúbicos, con un promedio diario cerca de 97 millones de m³, alrededor de 45  % más que en el mismo periodo del año anterior. El 4 de febrero de este año se registraron 115,4 millones de metros cúbicos de gas transportados a través de la red polaca, cifra que incluye 13,9 millones de m³ de exportación directa a países vecinos, principalmente Ucrania y Lituania.

Polonia ha alcanzado máximos históricos de tránsito y exportación de gas natural durante este invierno de 2025-2026

Estos datos reflejan no solo una fuerte demanda interna, sino también una creciente utilización de la red polaca para facilitar suministro a países cuya dependencia de Rusia ha sido mayor o más prolongada.

Antes de 2022, Polonia recibía gran parte de su gas por gasoductos rusos, especialmente a través del Yamal-Europe. Ese flujo se detuvo de forma permanente tras el cierre del contrato y la toma de control estatal de su tramo polaco en 2022, y fue sustituido por gas importado desde Noruega y a través de terminales de gas natural licuado (GNL). La combinación de regasificación de GNL, gas noruego por Baltic Pipe y flujos transversales internos ha convertido a Polonia en nodo de paso y redistribución para varios países europeos.

Nuevas rutas de importación

En el corazón del cambio está la combinación de infraestructuras construidas en los últimos años:

BalticPipe: Inaugurado en 2022, permite importar hasta 10.000 millones de m³ anuales de gas natural desde Noruega a través de Dinamarca hacia Polonia, reduciendo la necesidad de gas ruso y diversificando las fuentes energéticas.

Terminales de GNL: Instalaciones en Świnoujście (Polonia) reciben buques con gas natural licuado (GNL) desde países como Estados Unidos, Qatar y otros productores globales.

Polonia-Lituania (GIPL): permite el flujo bidireccional de hasta 2,4 bcm/año, integrando a los Estados bálticos en la red europea alternativa al gas ruso.

Polonia Ucrania: la capacidad de exportación hacia Ucrania ha sido reforzada recientemente para cubrir la creciente demanda en un país con infraestructuras dañadas por el conflicto.

En cuanto al gas implicado: gas natural convencional, es mayoritariamente parte del volumen transportado, especialmente el procedente del norte de Europa (Noruega) y de importaciones a través de red por tubería. Gas natural licuado (GNL), transportado en buques y regasificado en terminales europeas antes de integrarse en redes como la polaca. Es clave para sustituir el gas ruso y abastecer mercados con interconexiones sólidas.

Las declaraciones oficiales del director de GAZ SYSTEM, Sławomir Hinc, refrendan esta posición de Polonia como «prueba de resiliencia y hub energético para sus socios» ante la crisis de suministro.

El caso de España

España es un caso paradigmático de diversificación sin dependencia física de infraestructuras polacas. Datos recientes muestran que las compras españolas de gas ruso cayeron un 41 % en 2025, aunque Rusia siguió siendo el tercer proveedor individual, con más de 42.000 GWh. Además, España ha aumentado sus exportaciones de gas (sobre todo por gasoducto a Francia y por GNL a Marruecos). Ya antes del conflicto en Ucrania, España importaba la mayor parte del gas en forma de GNL y por Medgaz desde Argelia. La proporción ha sido históricamente del 30–40 % de Argelia.

España tiene interconexión con Francia, pero la capacidad es relativamente pequeña en comparación con el flujo de gas hacia Europa central y del norte. En cuanto a la producción doméstica, es marginal, alrededor del 3 % del consumo nacional.

Actualmente, España es líder europeo en capacidad de regasificación de GNL con varias terminales: Barcelona, Cartagena, Sagunto, Huelva, Mugardos, Bilbao, El Musel. Esto permite recibir GNL de todo el mundo.