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AnálisisLuis Guillermo Echeverri VélezMadrid, Cundinamarca

Colombia: cuidado con los vampiros y votemos bien el 8 de marzo

Pongamos atención a lo que se vive hoy en Venezuela, Cuba, Nicaragua y México y en por qué tantos colombianos han tenido que salir del país; comprendamos cómo funciona la mente retorcida y las acciones de quienes nos gobiernan

El presidente de Colombia, Gustavo Petro, en BogatáAFP

Dicen los famosos corraleros del Majagual: «Vampiro, vampiro… te chupó el vampiro». Apunten: cada vez que Gustavo Petro acuse personas e instituciones de estar en contra del pueblo, es porque él mismo es, el «vampiro humano» que evoca, y quien con sus aliados murciélagos le están chupando la sangre a Colombia, causando destrucción de vidas, valores y posibilidades de desarrollo económico y social.

Siempre han existido en la vida real seres malévolos y destructores, están suficientemente descritos por el mito de los «vampiros humanos» que se originó en el folclore del imaginario del siglo X en Europa del Este y que luego dio pie a muchas obras literarias y del cine incluidas las novelas de terror gótico El Vampiro, de Polidori en 1819, inspirado en el escandaloso Lord Byron y del Conde Drácula escrita por Stoker en 1897.

Y como la historia siempre se repite, hoy en plena era del conocimiento, cuando los mitos deberían haber desaparecido, surge en Macondo la realidad del «vampiro humano»; ese ser muerto en vida que sale en las noches de las tumbas y ataca e infesta a los vivos con sed de sangre. Es así cómo en plena ley de garantías Petro y su ministro Jaramillo encarnan la versión inhumana de los chupasangre más perversos de los que se tenga recuento en Colombia.

Como en la ficción literaria, la Colombia inhumana, representa en la vida real una inédita historia de terror anunciada por el Vampiro Humano Boyaqueño, ese depredador que nos gobierna y destruye vidas al golpe de su «chu, chu, chu», que está matando niños, jóvenes, adultos, dejando madres y padres sin hijos e hijos sin padres, condenando al país a la peor de las miserias: ver morir a los seres queridos debido a que nos gobierna una epidemia de chupasangres que intencionalmente destruyeron el sistema de salud y dejaron al pueblo que dicen defender sin medicinas y sin tratamientos, con los hospitales y todo el sistema de prestación de servicios de salud en la quiebra.

No contento con su permisividad con el narcoterrorismo y la degeneración vergonzosa de un ejercicio ladrón del poder, bajo la presidencia del «vampiro inhumano» crece la miseria, la indigencia, la pobreza, la brecha entre una pequeña clase que se enriquece del ingreso de recursos ilícitos que a su vez generan un consumismo improductivo y causan una falsa sensación de riqueza cuando, en realidad, la economía estatal y el sector productivo de verdad están heridos de muerte a cuenta de los vampiros que nos gobiernan y que nos quieren llevar al infierno social que representa el Socialismo del SXXI.

Pensemos bien cómo votar, pongamos atención a lo que se vive hoy en Venezuela, Cuba, Nicaragua y México y en por qué tantos colombianos han tenido que salir del país; comprendamos cómo funciona la mente retorcida y las acciones de quienes nos gobiernan.

Cuidado que el Gobierno del «vampiro inhumano», está promoviendo otros vampiros infestados de la misma sed de sangre y desgracia, para darle continuidad y profundidad a sus mal llamadas reformas y llevar el país a una dictadura constitucional alimentada por la sangre que ya se chuparon Santos, Montealegre, De la Calle, el camaleón Roy Barreras, Benedetti, Cristo, Chuspas, Carlos Ramón González, las FARC-EP, el ELN, y el nuevo M-19 desde que vendieron la patria en Cuba, compraron el Congreso, instauraron la JEP y llevaron a Petro al poder en 2022.