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An Iranian woman holds a portrait of supreme leader Ayatollah Ali Khamenei as people celebrate a ceasefire between Iran and Israel at Enghlab Square in the capital Tehran on June 24, 2025. A fragile ceasefire in the Iran-Israel war appeared to be holding on June 24, after 12 days of strikes that saw Israel and the United States pummel the Islamic republic's nuclear facilities. (Photo by ATTA KENARE / AFP)

Ali Jamenei, el ayatolá que desafió a Occidente y gobernó Irán con puño de hierro durante casi cuatro décadasAFP

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Ali Jamenei, el ayatolá que desafió a Occidente y gobernó Irán con puño de hierro durante casi cuatro décadas

El ayatolá que sucedió a Jomeiní en 1989 consolidó un poder absoluto, reprimió las protestas internas y mantuvo una confrontación constante con Estados Unidos e Israel hasta su muerte en los bombardeos sobre Irán

El régimen iraní pierde a su figura más poderosa de los últimos 37 años. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró este sábado que el líder supremo de Irán, Ali Jamenei, murió en los bombardeos conjuntos lanzados por Estados Unidos e Israel contra el país persa, ataques que habrían causado también la muerte de cerca de 200 iraníes.

Jamenei era mucho más que un jefe de Estado. Desde su designación el 4 de junio de 1989 como sucesor del ayatolá Ruholá Jomeiní, ejercía como guía espiritual y comandante supremo de las Fuerzas Armadas, concentrando un poder absoluto. Sus seguidores controlaban las principales instituciones del país, desde el Poder Judicial hasta el Parlamento, en un sistema donde la autoridad religiosa se impone sobre cualquier otra instancia política.

Nacido el 16 de julio de 1939 en la ciudad santa de Mashad, en el seno de una familia de religiosos chiíes, fue educado en una vida austera. Estudió el Corán en Nayaf, uno de los centros neurálgicos del chiismo en Irak, y posteriormente se formó en la escuela religiosa de Qom, bajo la influencia de los grandes ayatolás seguidores de Jomeiní, además de cursar estudios en la Universidad de Teherán.

Su activismo político comenzó en los años sesenta, cuando se integró en el movimiento islámico contrario al sha Reza Pahlavi. Participó en el levantamiento de 1963 y, tras regresar a Mashad en 1964, fue encarcelado en varias ocasiones por la policía política del régimen hasta el triunfo de la Revolución Islámica en 1979. Desde 1978 se volcó plenamente en la actividad revolucionaria que culminó con el derrocamiento del sha y la llegada de los ayatolás al poder en febrero de ese año.

Tras la revolución, formó parte del Consejo de la Revolución hasta su disolución en 1980 y fue diputado en el primer Parlamento. Ese mismo año, con el estallido de la guerra entre Irán e Irak, ingresó en el Consejo Supremo de Defensa, máximo órgano militar, y asumió responsabilidades como consejero ministerial, comandante de los Guardianes de la Revolución y líder de la oración de los viernes en Teherán.

A la muerte de Jomeiní, que le consideraba «su hijo espiritual», fue elegido líder supremo. Considerado en sus inicios de tendencia moderada y partidario de reactivar las relaciones con Occidente para poner fin al aislamiento internacional, consolidó con el paso del tiempo un discurso frontal contra los «enemigos» de la nación, especialmente Estados Unidos.

En 1994, tras el fallecimiento del gran ayatolá Mohamed Alí Araki, fue elegido su sucesor como máxima autoridad del islam chií. Bajo su liderazgo, el régimen afrontó momentos de fuerte contestación interna, como las protestas universitarias de 1998, las primeras de envergadura desde la caída del sha, que reclamaban la separación entre religión y política.

Décadas después, en septiembre de 2022, las manifestaciones por la muerte en comisaría de la joven kurda Masha Amini —detenida por la policía de la moral por no llevar correctamente el velo— volvieron a sacudir al país. Jamenei calificó aquellas protestas de planificadas y las autoridades respondieron con una represión que, según la ONG Human Right, dejó centenares de muertos.

En el plano exterior, el ayatolá mantuvo una línea de abierta confrontación con Israel. Tras el estallido de la guerra entre Hamás e Israel en octubre de 2023, acusó al Estado hebreo de cometer un genocidio en Gaza. La tensión se agravó a partir del 13 de junio de 2025, cuando Israel lanzó bombardeos contra instalaciones nucleares iraníes y asesinatos selectivos de altos mandos militares y científicos con el objetivo declarado de impedir que Teherán obtuviera la bomba nuclear. Jamenei prometió entonces a Israel un destino «amargo y doloroso».

El 21 de junio, Estados Unidos bombardeó por primera vez las plantas nucleares de Isfahán, Natanz y Fordo. En medio de esa escalada, y ante el temor de ser asesinado o apartado del poder, Jamenei designó a varios dirigentes como posibles administradores del país, entre ellos el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Ali Lariyani.

Según algunos analistas, se refugió en un búnker durante los ataques. El 5 de julio reapareció públicamente en Teherán, en la víspera de la festividad chií de Ashura. Su figura, marcada por el turbante negro y la barba blanca, simbolizó durante casi cuatro décadas la continuidad de la revolución islámica, la opresión y la firme hostilidad hacia Estados Unidos e Israel que definió su mandato.

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