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La policía de Suecia en acción en OrebroFredrik Sandberg / AFP

«Comí comida para perros»: Suecia condena a un hombre por explotación laboral a tres polacos

De 35 años, declarado culpable por trata de personas y explotación laboral tras atraer a sus víctimas con promesas de empleo y alojamiento. Trabajaban sin salario digno, aislados y en condiciones extremas

En el sur de Suecia, un caso de explotación laboral que durante meses permaneció oculto ha terminado con una condena judicial que ha sacudido tanto a la opinión pública sueca como a la polaca. Un tribunal de la ciudad de Malmö ha condenado a un hombre sueco de 35 años por someter a tres trabajadores polacos a condiciones que la justicia ha calificado como cercanas a la esclavitud laboral.

La sentencia –dos años y diez meses de prisión– llega tras una investigación que reveló cómo los trabajadores fueron atraídos al país con promesas de empleo estable y alojamiento, para acabar atrapados en un sistema de trabajo forzoso que se prolongó durante meses.

Según los hechos probados en el juicio, el acusado contactó con los trabajadores en Polonia ofreciéndoles empleo bien remunerado en el sur de Suecia. Les prometió salarios competitivos y alojamiento gratuito, una oferta que resultaba especialmente atractiva para personas en situación económica vulnerable. Los tres hombres aceptaron la propuesta y viajaron a Suecia. Sin embargo, una vez allí la realidad fue muy distinta. El tribunal concluyó que fueron obligados a trabajar en condiciones extremadamente duras y bajo un fuerte control del empleador.

Durante aproximadamente medio año realizaron trabajos físicos pesados seis días a la semana. Entre las tareas que desempeñaban figuraban trabajos manuales en obras de construcción, reparación de vehículos y labores en una granja vinculada al acusado. Gran parte del trabajo se hacía sin maquinaria ni herramientas adecuadas y sin equipos de protección, lo que aumentaba el riesgo de accidentes.

Las condiciones económicas que habían aceptado nunca se cumplieron. Dos de los trabajadores recibieron solo entre el 25 % y el 30 % del salario prometido, mientras que uno de ellos prácticamente no recibió pago alguno.

Esclavitud y hambre

El control sobre las víctimas era constante. El empleador les retiró documentos de identidad y los mantuvo aislados, dificultando que pudieran abandonar el trabajo o pedir ayuda. El alojamiento que se les proporcionó era precario: carecía de calefacción, agua corriente y condiciones básicas de higiene. La situación llegó a extremos dramáticos. Según lo expuesto en el juicio, uno de los trabajadores llegó a pasar tanta hambre que sobrevivió durante un tiempo comiendo manzanas de un huerto cercano y alimento para perros. Además, las víctimas relataron que apenas tenían contacto con el exterior y que las condiciones de vida eran degradantes. El tribunal consideró que esa combinación de aislamiento, falta de recursos y control económico constituía un claro caso de explotación.

La fiscalía acusó al hombre de trata de seres humanos con fines de trabajo forzoso y de explotación laboral grave. El tribunal de Malmö concluyó que el acusado actuó de manera consciente, aprovechándose de la vulnerabilidad de las víctimas y privándolas de derechos básicos. La sentencia, dictada la pasada semana, impone una pena de dos años y diez meses de prisión. Además, el tribunal ordenó que las víctimas reciban indemnizaciones por los daños sufridos.

Las víctimas participaron en el proceso judicial como perjudicados y recibirán compensación económica según la sentencia. Aunque los medios no han divulgado detalles sobre su situación actual por motivos de privacidad, se sabe que han sido reconocidos formalmente como víctimas de explotación laboral.

Expertos en derecho laboral citados por medios suecos señalan que la sentencia es relevante porque los casos de trata vinculada al trabajo forzoso rara vez llegan a condenas firmes en el país. La decisión del tribunal se interpreta como un precedente que podría endurecer la respuesta judicial frente a este tipo de abusos.

Aunque Suecia cuenta con legislación contra la trata de personas, la mayoría de los procesos judiciales en este ámbito han estado históricamente vinculados a la explotación sexual. Los casos relacionados con trabajo forzado, especialmente en sectores como la construcción o la agricultura, han sido menos visibles.

El caso de Malmö revela una realidad que afecta a distintos países europeos: la vulnerabilidad de trabajadores inmigrantes que aceptan ofertas de empleo en el extranjero sin conocer las condiciones reales.

Para organizaciones laborales y expertos jurídicos, el proceso judicial ha servido para recordar que incluso en países con altos estándares sociales pueden darse situaciones de explotación severa cuando se combinan aislamiento, precariedad económica y abuso de poder por parte de los empleadores.

La sentencia no solo pone fin a meses de abusos sufridos por tres trabajadores polacos. También envía un mensaje claro desde la justicia sueca: la explotación laboral grave puede y debe ser perseguida con penas de prisión.