El cruce fronterizo entre Irak e Irán de Bashmaq, cerca de Sulaimaniyah, en la región autónoma del Kurdistán iraquí
Irak suspende las operaciones en puertos petroleros tras un ataque contra un buque frente a sus costas
Las autoridades iraquíes han denunciado que dos petroleros fueron atacados en la medianoche del miércoles a jueves en aguas territoriales iraquíes
Las autoridades de Irak han anunciado este jueves la suspensión total de operaciones en puertos petroleros por el conflicto en Oriente Medio, desatado por la ofensiva lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel contra Irán, si bien ha apuntado que los puertos comerciales siguen activos.
El director general de la Compañía General para Puertos de Irak (GCPI9, Farhan al Fartusi, ha explicado en declaraciones a Al Iraqiya que las operaciones han sido suspendidas en estas terminales tras un «incidente» con un buque «cargado con productos del petróleo» que se ha saldado con al menos un muerto.
Así, ha manifestado que el buque estaba en un proceso de carga cuando se ha registrado una explosión, sin que por ahora esté claro si ha sido un ataque con dron o con una lancha no tripulada, según ha recogido la agencia iraquí de noticias INA. Al Fartusi ha resaltado que cerca de 40 personas han resultado heridas.
Asimismo, Irak ha mostrado su «profunda preocupación» por la escalada de la guerra en la región petrolera del golfo Pérsico, y ha pedido a las partes que las rutas marítimas y las infraestructuras energéticas «se mantengan al margen» del conflicto,
«Irak considera estos acontecimientos un preocupante indicador de la escalada de tensiones en una región vital para la economía mundial y el suministro de energía», ha alertado el Ministerio de Petróleo iraquí en un comunicado.
Enfatizó que «la seguridad de la navegación en las rutas marítimas internacionales y las líneas de suministro de energía debe mantenerse al margen de conflictos y rivalidades regionales, dado el impacto directo que esto tiene no solo en los países de la región, sino también en la estabilidad de la economía mundial y los mercados energéticos».
Las autoridades iraquíes denunciaron que dos petroleros fueron atacados hacia la medianoche del miércoles a jueves en aguas territoriales iraquíes, en medio del lanzamiento diario por Irán de misiles y drones contra instalaciones e infraestructuras energéticas en sus ricos vecinos petroleros árabes del golfo Pérsico en respuesta a los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní.
Según un comunicado de la compañía gubernamental responsable de las operaciones de exportación en Irak, SOMO, uno de los petroleros afectados navegaba bajo la bandera de las islas Marshall y fletado a una compañía iraquí. El otro, con bandera maltesa, transportaba condensado de la Compañía de Gas de Basora.
Las autoridades de Bagdad, que denunciaron los ataques como «acciones de sabotaje cobardes» y «violación de la soberanía de Irak», afirmaron que equipos iraquíes han conseguido rescatar a 37 tripulantes de ambos petroleros y recuperar el cadáver de un miembro de la tripulación.
Se desconoce de momento si las explosiones en los dos petroleros fueron provocadas por un impacto directo o de un artefacto explosivo improvisado transportado por una embarcación suicida.
El Ministerio de Petróleo iraquí advirtió en el comunicado que los ataques contra las rutas e infraestructuras energéticas «exponen la vida de los civiles y de quienes trabajan en el sector del transporte marítimo a graves riesgos, además de sus repercusiones negativas en la situación económica de millones de personas en la región y en el mundo».
«Teniendo en cuenta su ubicación geográfica y su responsabilidad como país productor de energía y puente para el diálogo en la región, Irak llama a todas las partes a ejercer moderación y trabajar para mantener las rutas marítimas y la infraestructura energética fuera del conflicto».
El objetivo –añadió– es «asegurar el mercado energético y preservar la estabilidad de la economía regional y mundial».
La guerra en el golfo Pérsico ha generado desde su inicio, el 28 de febrero, una fuerte tensión sobre los suministros mundiales de petróleo y gas, principalmente por el bloqueo casi total del tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, por donde transita alrededor del 20 % del crudo y del gas natural licuado que se consume en el mundo.
El conflicto, que ha provocado una escalada significativa de los precios, se caracteriza por ataques contra instalaciones energéticas, incluidas refinerías, plantas de gas y campos petroleros.
Además, varias navieras han interrumpido o reorganizado el tránsito por Ormuz y algunas aseguradoras han restringido coberturas, lo que ha elevado los costes de transporte y generado interrupciones logísticas.