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Vista general del puerto de Amberes (Bélgica)Pablo Ojer

La Justicia advierte de que las mafias acercan a Bélgica a un narcoestado

El 70 % de la cocaína que entró en Europa en 2024 lo hizo por el puerto de Amberes (Bélgica) o por el de Rotterdam (Holanda)

Doscientos cincuenta mil euros simplemente por mover un contenedor de un punto a otro. Con estas cantidades es complicado no caer en la tentación. Por eso, la Justicia belga ha advertido de que Bélgica se está convirtiendo en un narcoestado por la acción de las mafias del narcotráfico.

Aunque ya hace tiempo que se viene mostrando el temor, nunca hasta ahora dos cargos tan elevados como el presidente del Tribunal de Apelación de Amberes, Bart Willocx, y el fiscal general de las regiones de Amberes y Limburgo, Guido Vermeiren, habían advertido de lo que sucede en Bélgica con la droga.

Ambos coincidieron en una entrevista para el periódico británico The Guardian sobre el momento delicado que vive el corazón de Europa con la irrupción de las mafias. «La cantidad de dinero en juego para influir en las personas, corromperlas y sobornar es tan grande que supone un verdadero peligro para la estabilidad de nuestra sociedad», explicó Willocx.

Y es que, según datos de Europol, en el año 2024 el 70 % de la cocaína que entró en Europa lo hizo a través del puerto de Amberes o el de Rotterdam, los dos mayores puertos comerciales del continente.

Por hacerse una idea, el puerto de Amberes es de tal dimensión que ocupa buena parte de los 70 kilómetros de costa que tiene Bélgica. Y de Rotterdam se encuentra en el extremo sur de Holanda, es decir, pegado a Bélgica por lo que prácticamente conforman un solo puerto.

Y con semejantes cantidades de droga, entra también el dinero, y con ese dinero se compran funcionarios, policías e incluso jueces. Y los que no se dejan comprar, son amenazados. «Las extensas estructuras mafiosas se habían consolidado convirtiéndose en una fuerza paralela que desafía no solo a la policía, sino también al poder judicial», escribió el pasado mes de octubre un juez en una carta que fue publicada por los propios tribunales de Amberes.

En Bélgica las personas amenazadas, en vez de contar con escolta, son trasladados a vivir a casas de acogida hipervigiladas y controladas.

«De un día para otro, tienes que dejar tu casa, tienes que dejar a tu familia y vas a vivir en un lugar donde nadie sabe dónde estás», explica Willocx.

De hecho, Vermeiren creía que era posible que la magnitud de la amenaza ya estuviera ejerciendo una influencia inconsciente sobre los jueces.

Pero no solo son las amenazas. Solo en la ciudad de Bruselas, el año pasado se registraron 91 tiroteos con resultado de una decena de muertos. En la mayor parte de los casos, son tiroteos entre bandas rivales. Las bandas balcánicas y las marroquíes englobadas en la llamada Mocromaffia pretenden hacerse con los diferentes barrios de la capital belga. Es cierto que este año se redujo notablemente el número de disparos, pero las armas ahí siguen y solo el 4 de febrero, se registraron hasta tres tiroteos en las calles bruselenses.

¿Corre España el mismo riesgo?

Es cierto que por España entra más cantidad de droga. Quizá no tanto de cocaína, pero sí de droga. Pero también es cierto que España cuenta con más de 5.000 kilómetros de costa y varios puertos que se encuentran entre los más grandes de Europa: Algeciras, Valencia, Vigo, mientras que Bélgica tan solo tiene un puerto comercial en sus 70 kilómetros de costa.

Y también en España se ha procedido a la detención de funcionarios por haber sido 'comprados' por las mafias. Ahí está el que fuera jefe de la UDEF, encarcelado por presuntamente permitir la entrada de miles de toneladas de droga y por tener 20 millones de euros emparedados en su casa. O los dos guardias civiles que fueron detenidos hace poco mas de un año en Ceuta por ayudar en el traslado de droga entre esta ciudad autónoma y la Península.