Justin Trudeau
Trudeau pide a México y Canadá firmeza sin «sobrerreacciones» ante Donald Trump en la revisión del T-MEC
El exprimer ministro canadiense advierte de la incertidumbre generada por Washington y apela a la unidad para proteger la estabilidad económica en Norteamérica
El exprimer ministro de Canadá, Justin Trudeau, ha instado a México y a su país a responder con «firmeza» pero sin «sobrerreaccionar» a los planteamientos del presidente estadounidense, Donald Trump, en el proceso de revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá, actualmente en marcha.
Durante su intervención en la 89ª Convención Bancaria celebrada en Cancún, Trudeau defendió la necesidad de mantener una posición coordinada entre Ottawa y Ciudad de México. «La unidad es palanca», subrayó, al tiempo que recomendó cautela ante cada propuesta procedente de Washington, sin renunciar a marcar con claridad las líneas que ambos países están dispuestos a defender.
El exmandatario canadiense enmarcó el proceso de este año más como una «revisión» que como una «renegociación de alto riesgo», recordando que el tratado sigue vigente. A su juicio, el principal problema no reside en el contenido del acuerdo, sino en la incertidumbre generada en torno a él, un factor que, según afirmó, forma parte de una estrategia de Estados Unidos para erosionar la estabilidad que durante años atrajo inversiones a México y Canadá.
Esa incertidumbre, advirtió, ya no solo afecta a los socios comerciales de Washington, sino también a la propia economía estadounidense. Trudeau recordó que las grandes decisiones de inversión se adoptan con horizontes de entre 20 y 25 años y requieren marcos previsibles y confianza en las reglas del juego.
El exprimer ministro reconoció además el malestar generado en Canadá tras las declaraciones de Trump sugiriendo que el país podría convertirse en el «estado 51» de Estados Unidos. Según explicó, estas palabras fueron percibidas como un «insulto» que tocó una fibra sensible en una sociedad orgullosa de su identidad nacional.
El rechazo, añadió, no se limitó al ámbito institucional, sino que se trasladó también a la ciudadanía, con una reducción de viajes a Estados Unidos y un menor consumo de productos estadounidenses como vinos de California o bourbon de Kentucky.