Francia se queda atrás: Alemania y su Bundeswehr (FF. AA) lideran el rearme en Europa
Alemania pugna por liderar militarmente a Europa y llenar el vacío dejado por el repliegue estadounidense en el continente
El canciller alemán, Friedrich Merz, y su ministro de Defensa, Boris Pistorius, en Bardufoss, Noruega.
Alemania se ha convertido, en palabras de su ministro de Defensa, Boris Pistorius, «en el motor de la defensa en Europa». Al menos eso pretende, enfrascada en una carrera, en la que Francia también juega sus cartas, por liderar militarmente a la Unión Europea y por llenar el vacío dejado en el continente por el repliegue de Estados Unidos en la OTAN.
Pistorius ha emprendido un proceso de modernización y rearme de la Bundeswehr, como se llaman las Fuerzas Armadas alemanas, siguiendo el deseo del canciller Friedrich Merz, expresado nada más tomar posesión hace casi un año, de tener el Ejército convencional más fuerte de Europa. Sin reparar en gastos, para lo que su Gobierno eliminó el techo de deuda, que había mantenido equilibradas las cuentas alemanas durante años.
Industria armamentística al alza
Buena muestra de ello es el crecimiento de Rheinmetall, la principal empresa armamentística alemana (algo así como Santa Bárbara Sistemas en España). «Somos un proveedor integral, y eso es importante», destacó el director general de la compañía, Armin Papperger, al presentar las cuentas anuales la semana pasada, con una facturación récord de casi diez mil millones de euros. Tiene además 63.800 millones en pedidos pendientes, aunque no todos proceden del Ejército alemán, su principal cliente.
De las armamentísticas nos acordamos cuando truena. Y desde la invasión de Ucrania está tronando en Europa. Para el año 2030, Rheinmetall aspira a multiplicar sus ingresos hasta los 50.000 millones y a duplicar con creces su plantilla, de 33.000 a 70.000 empleados. Y sus planes podrían quedarse cortos: la guerra en Irán está disparando la demanda de sus defensas antiaéreas y antidrones. «Los teléfonos no pararon de sonar durante el fin de semana; todo el mundo quiere nuestros sistemas», dijo gráficamente Papperger.
'Si vis pacem, para Bellum'
Aunque luego cedería importantes defensas antiaéreas, tanques y misiles, Alemania al principio de la guerra en Ucrania envío a Kiev un escuálido cargamento de cascos y, luego, bazukas soviéticos procedentes del arsenal de la extinta RDA que apenas funcionaban. Enseguida surgieron dudas sobre si Alemania, cuya Bundeswehr arrastraba un historial de proyectos armamentísticos fallidos, estaría preparada para resistir un ataque ruso, algo que en ese momento no se descartaba. Y todavía ahora tampoco del todo: «Putin no se detendrá –al contrario– si Ucrania cae», advirtió Pistorius en una entrevista durante la reciente Conferencia de Seguridad de Múnich.
«Por eso hay tanto en juego», añadió el ministro de Defensa alemán. E insistió en enviar una señal de fortaleza: «Occidente no es tan débil como Putin quisiera», dijo. Sin embargo, al principio de la guerra en Ucrania sí que lo parecía. Así que ya desde la anterior Administración se anunció un presupuesto de 100.000 millones de euros adicionales para proyectos de defensa. Se hicieron planes para fortalecer la Bundeswehr y se empezó a hablar de restaurar el servicio militar obligatorio, que finalmente ha quedado en «voluntario», siempre que se cumplan los cupos.
Aniversario: 70 años de la Bundeswehr
La Bundeswehr, cuyos primeros 101 militares juraron bandera en noviembre de 1955, sólo más de dos décadas después rozaba el objetivo de la OTAN, en plena Guerra Fría, de llegar al medio millón de soldados. Ahora, el Ejército alemán ha elevado también su gasto en relaciones públicas. Destaca su campaña por el 70º aniversario de la institución, que incluía un anuncio publicitario que durante semanas ha estado omnipresente en las televisiones alemanas y una web con «70 razones para la Bundeswehr». La más votada: «Porque también la próxima generación tiene derecho a la paz».
«70 razones para la Bundeswehr»
El vídeo se pregunta «¿qué piensa Alemania realmente sobre sus Fuerzas Armadas?». Y se contesta: «Demasiado jóvenes, demasiado viejas; demasiado caras; demasiado masculinas, demasiado femeninas; demasiado improvisadas; demasiados soldados, demasiado pocos; demasiado duro, demasiado blando; demasiado blancas, demasiado coloridas...». Para al final añadir: «Una cosa está clara: nosotros garantizamos la paz... y mucho más». Y acabar remitiendo a sus «70 razones para la Bundeswehr».
Las campañas parecen haber funcionado. «Con 25.000 nuevos reclutas y un total de 184.200 soldados», detalló el ministro de Defensa en febrero, «hemos obtenido los mejores resultados de reclutamiento desde la suspensión del servicio militar obligatorio». Esta cifra representa un incremento de aproximadamente 3.000 soldados al 31 de diciembre de 2025. El objetivo es llegar a entre 255.000 y 270.000 militares para 2035. «El servicio militar no es un castigo, sino un servicio a la patria», añadió Pistorius en declaraciones a un periódico local.
Retomando el liderazgo europeo
El Ejército alemán tiene ahora más fondos, más tropas y mejor armamento. Y su Gobierno está decidido a asumir un papel más protagonista en la defensa europea. Lidera misiones de la OTAN, como en la que actualmente participan también tres Eurofighter españoles en Constanza, Rumanía, para vigilar el flanco Este de la Alianza. O forma parte de ejercicios conjuntos como los actuales 'Cold Response' en Noruega, desde donde el canciller Merz dijo este fin de semana que «también desde este puesto la Bundeswehr defiende a Alemania».
Pero no sólo participa en misiones y maniobras conjuntas o propone a su militar de más alto rango, el general Carsten Breuer, para presidir el Comité Militar de la OTAN, sino que también mantiene desplegada una Brigada permanente en Lituania que estará plenamente operativa el año que viene con 5.000 militares alemanes. Esta 'Brigada Lituania' es un hito en la historia de la Bundeswehr porque es la primera vez que la República Federal de Alemania establece un despliegue permanente fuera de sus fronteras y, aunque se inserta en la estructura de seguridad de la OTAN, no es una misión de la Alianza como tal, normalmente sujetas a liderazgos rotatorios.
Sinergias entre las Fuerzas Armadas de los países europeos
En la 'Brigada Lituania' alemana, además, se acaba de integrar el Grupo de Combate Multinacional Lituania, formado por 1.300 solados de siete países europeos, entre ellos Noruega, República Checa o Bélgica, que sí que era una misión de la OTAN desde 2017. Entre los países europeos de la OTAN, todos ellos (incluida España) enfrascados en una carrera por reforzar sus ejércitos, se están dando sinergias que hacen que esta competición por el liderazgo resulte fructífera para todos.
Y no sólo entre los países de la OTAN. Unos 25.000 soldados ucranianos han recibido formación en Alemania desde 2022 en más de cien misiones de entrenamiento. Actualmente, por ejemplo, artilleros ucranianos se entrenan en el manejo del carro de combate Leopard 1A5 en Sajonia-Anhalt. Pero los alemanes también tienen mucho que aprender de los ucranianos, sobre todo en el uso de drones. Por eso la Bundeswehr acaba de firmar un acuerdo para recibir también a instructores ucranianos.
«Cuando los reyes guerrean...»
Friedrich Schiller escribió que «cuando los reyes construyen [traducido a veces también por 'guerrean'], tienen qué hacer los carreteros». El esfuerzo financiero alemán (que se da también en el resto de Europa, incluida España) por potenciar sus Fuerzas Armadas promete reorientar inversiones y reconfigurar el mapa industrial alemán, aunque sea a costa de más deuda y de unas exportaciones armamentísticas que, aunque destinadas a apoyar a sus socios y garantizar la estabilidad internacional, demasiadas veces sirven para todo lo contrario.
Entre las «70 razonas para la Bundeswehr» de la campaña por su aniversario está la número 18: «Porque estamos contra la guerra». Nadie quiere la guerra, claro, empezando por los militares, que son los primeros que tienen que ir si estalla. Pero si llega, hay que estar preparado. El problema es que con tanta gente preparándose para el combate, al final este puede parecer inevitable.