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Irán propone reabrir Ormuz y aplazar el pulso nuclear mientras Donald Trump mantiene la presiónAFP

Irán propone reabrir Ormuz y aplazar el pulso nuclear mientras Donald Trump mantiene la presión

Teherán plantea un alto el fuego y la reapertura del estrecho mientras pospone el conflicto nuclear, en medio del bloqueo naval impulsado por Donald Trump

Irán ha trasladado a Estados Unidos una nueva propuesta para tratar de desbloquear la actual crisis en el golfo Pérsico: reabrir el estratégico estrecho de Ormuz y avanzar hacia el fin del conflicto, dejando para más adelante la negociación sobre su controvertido programa nuclear. La iniciativa llega en un momento de máximo estancamiento diplomático.

El plan iraní, presentado a través de mediadores regionales, contempla un alto el fuego prolongado —o incluso el final definitivo de las hostilidades— como paso previo a retomar el diálogo nuclear. Todo ello condicionado a la reapertura del estrecho y al levantamiento del bloqueo naval impuesto por Washington, que está asfixiando las exportaciones de petróleo iraníes.

Sin embargo, la respuesta de la Administración estadounidense sigue siendo incierta. El presidente Donald Trump tiene previsto analizar este lunes con su equipo la situación y los próximos pasos, en un contexto en el que la presión económica se mantiene como principal baza de la Casa Blanca.

De hecho, en una entrevista en Fox News, Trump dejó entrever su intención de prolongar el bloqueo naval con el objetivo de forzar concesiones de Teherán en las próximas semanas, endureciendo así su posición frente al régimen iraní.

El intento de reactivar las conversaciones se produce tras un nuevo fracaso diplomático este fin de semana. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, abandonó Islamabad sin mostrar disposición a negociar con Washington, mientras que Estados Unidos canceló el viaje de sus enviados, Steve Witkoff y Jared Kushner.

Durante sus contactos en Pakistán, Araghchi habría planteado la estrategia de separar la crisis militar del contencioso nuclear, consciente de las profundas divisiones internas en el liderazgo iraní. Según refleja EFE, Teherán no ha logrado consensuar una posición común sobre las exigencias de Washington, que reclama la suspensión del enriquecimiento de uranio durante al menos una década y la retirada del material ya enriquecido.

La propuesta iraní ha sido canalizada a través de mediadores de Pakistán, Egipto, Turquía y Catar, que han intensificado sus esfuerzos para evitar una escalada mayor en la región. No obstante, persisten las dudas sobre la disposición real de la Casa Blanca a considerar un plan que pospone precisamente el núcleo del conflicto: el programa nuclear iraní.

El pulso entre ambos países se mantiene así en un delicado equilibrio, con el estrecho de Ormuz —clave para el comercio energético mundial— como principal punto de fricción y con la presión económica de Estados Unidos frente a la resistencia estratégica de Irán.