El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, saluda mientras sube a su avión al término de una visita a Italia y al Vaticano
Rubio alertó ante el Papa sobre la «amenaza global» que representa Irán
A pesar de las posibles diferencias retóricas entre la administración Trump y el Vaticano, Rubio insistió en que es posible mantener una «relación fructífera e importante» con la Iglesia
El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha calificado de «muy positiva» y «cordial» su reciente reunión con el Papa León XIV, un encuentro que ha servido para estrechar lazos diplomáticos y compartir la visión estadounidense sobre los focos de inestabilidad internacional.
Durante la audiencia, Rubio trasladó al Santo Padre su profunda preocupación por la situación en Irán, exponiendo el punto de vista de Washington sobre el peligro que este país representa para la seguridad mundial, una amenaza que, según el secretario, es «ampliamente reconocida» por la comunidad internacional, tal y como explicó en la rueda de prensa ofrecida a los medios.
Más allá de la cuestión iraní, la conversación abordó el papel fundamental de la Iglesia Católica como institución global. Rubio destacó que, aunque el Papa es ante todo un líder espiritual, la Iglesia actúa siempre en favor de una misión de paz y respeto por la humanidad. En este sentido, ambos mandatarios repasaron la situación de las comunidades cristianas en África, que se sienten amenazadas por el avance del terrorismo islámico radical, así como los esfuerzos diplomáticos en el Líbano para establecer la paz con Israel.
El drama humanitario en Cuba y Venezuela
Un punto destacado de la agenda fue la crisis en Hispanoamérica. Rubio informó de que la Iglesia sigue siendo un actor clave en la entrega de ayuda humanitaria, como demuestra la distribución de 6 millones de dólares en asistencia estadounidense a través de Cáritas tras el reciente huracán en Cuba. El secretario lamentó que el régimen cubano haya bloqueado, hasta el momento, una oferta adicional de 100 millones de dólares en ayuda destinada al pueblo. Asimismo, se compartieron impresiones sobre Venezuela, tras la reciente visita de sus obispos a territorio estadounidense.
A pesar de las posibles diferencias retóricas entre la administración Trump y el Vaticano, Rubio insistió en que es posible mantener una «relación fructífera e importante» con la Iglesia. El Secretario de Estado defendió que la Santa Sede posee una capacidad única para obtener información e interlocución en países donde otros actores no llegan, lo que la convierte en un aliado esencial para la política exterior y los esfuerzos humanitarios de los Estados Unidos.