Naftali Bennett
¿Quién es Naftali Bennett, el candidato con más posibilidades de gobernar Israel?
La figura de Naftali Bennett ha crecido en la política israelí. Es una combinación de empresario tecnológico, comandante militar e ideólogo del sionismo religioso que, con el tiempo, ha evolucionado hacia una posición pragmática de centro-derecha.
Nacido en 1972 en Haifa, hijo de inmigrantes estadounidenses, su biografía está marcada por una doble pertenencia: culturalmente muy cercano a EE.UU. y políticamente formado en el moderno nacionalismo israelí. Su trayectoria incluye ser miembro de unidades militares de élite, en particular Sayeret Matkal, donde participó en operaciones antiterroristas. Esa experiencia militar ha influido en su visión de la seguridad: ofensiva y basada en la superioridad tecnológica.
Tras su carrera militar, Bennett ingresó al sector tecnológico y fundó la empresa de ciberseguridad Cyota, que vendió años después, lo que le permitió obtener una fortuna personal y una independencia financiera poco habitual en la política israelí. Este origen empresarial influyó en su apoyo a políticas de libre mercado, reducción de regulaciones y estímulo a la competencia. Son propuestas que ha reiterado en su actual plataforma, donde plantea «romper monopolios y abrir la economía». Su pensamiento se alinea con una visión económica liberal y conservadora en cuanto a seguridad y fronteras. Vale recordar que la superficie de Israel suma 27.300 km2, excluyendo Gaza y las zonas autónomas palestinas de Cisjordania (áreas A y B, donde vive el 88% de los mismos).
Fronteras seguras
Ideológicamente, Bennett se formó en el campo del sionismo religioso y defendió posiciones firmes respecto al conflicto palestino. Rechaza la solución de dos Estados y apoya la anexión parcial de Cisjordania, considerando que la línea verde –1948 a 1967– no brinda fronteras seguras. En su etapa actual ha moderado el tono sin modificar el fondo: mantiene la oposición a un Estado palestino, pero pone el acento en la gestión del conflicto para hallar una solución definitiva. Esta evolución le ha permitido construir puentes con sectores centristas, especialmente en su alianza actual con Yair Lapid en el nuevo partido Beyajad (Juntos).
En 2026, Bennett regresó al centro del escenario político. La asociación electoral con Lapid intenta unificar el bloque opositor y ofrecer una alternativa al Likud. Ambos dirigentes ya habían gobernado juntos en 2021, en una coalición heterogénea que logró desplazar temporalmente a Netanyahu. Hoy repiten la fórmula, pero con mayor cohesión y Naftalí como líder.
Límite a la reelección
El programa conjunto se centra en puntos clave: restaurar la seguridad tras el trauma del ataque de Hamás de 2023, reformar el sistema político limitando a dos los mandatos del primer ministro, crear una comisión estatal de investigación sobre dicho ataque y, de modo destacado, imponer el servicio militar obligatorio a la población ultraortodoxa. Este último punto es una de las principales diferencias frente a Netanyahu, que ha defendido las exenciones para ese grupo. La insistencia en un «ejército de todos» refleja una demanda social creciente.
En materia de seguridad, Bennett mantiene una línea dura. Apoya las operaciones militares contra Irán y sus proxis terroristas, rechaza ceses del fuego que no impliquen resultados claros y considera que la disuasión debe ser restaurada tras los fallos en la gestión del conflicto con Gaza. Ha criticado al gobierno por no haber eliminado a Hamás ni neutralizado totalmente la amenaza de Hezbolá, subrayando una percepción de indecisión estratégica . Al mismo tiempo, insiste en que tras la acción militar debe existir una fase diplomática, lo que introduce un matiz práctico a su enfoque.
Críticas a Netanyahu
Las críticas de Bennett a Netanyahu son constantes. Le reprocha su responsabilidad política por el ataque de Hamás; cuestiona su gestión interna en lo relativo a la cohesión social y la relación con sectores religiosos; y lo acusa de priorizar su supervivencia política sobre la estabilidad institucional. Netanyahu enfrenta procesos judiciales y una erosión de su legitimidad. En el plano estratégico, Bennett sostiene que el gobierno ha fallado en ofrecer una dirección clara tras las exitosas operaciones militares, quedándose a medio camino entre la guerra total y la contención.
En cuanto a su relación con Washington, Bennett tiene una relación fluida con el establishment político y económico, reforzada por su origen familiar y dominio cultural del país. Considera a Estados Unidos un aliado indispensable, tanto en términos militares como tecnológicos, y ha apoyado la coordinación estratégica en toda operación contra Irán. Sin embargo, también insiste en la imprescindible libertad de decisión israelí, especialmente en temas de seguridad existencial. Su enfoque puede definirse como cooperación estrecha sin dependencia total.
En entrevista con el Jerusalem Post, se centró en la necesidad de un cambio de dirección. Bennett presenta su regreso como una respuesta a la crisis de confianza en la capacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos, en la eficacia del liderazgo político y en la cohesión interna. Su discurso combina autocrítica -reconoce errores del pasado, incluida la fragilidad de su anterior coalición- con una promesa de reconstrucción nacional. Las encuestas muestran que creó un bloque relevante pero aun insuficiente para lograr mayoría parlamentaria sin otros socios.
En síntesis, Bennett representa una derecha moderna que combina firmeza en seguridad con mejoras democráticas y apertura económica. Su éxito depende de poder convencer al pueblo que ofrece lo que su rival no pudo: seguridad efectiva, cohesión social y dirección estratégica clara.