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Inocencio Arias
AnálisisInocencio Arias

Cuba: apagones, hambre, bloqueo y camelo

Ya hay muchos cubanos que coligen que los Estados Unidos serán esto o aquello, pero que el régimen cubano, después de 67 años, es cada vez más calamitoso

La Habana, decadencia

La Habana, decadenciaAngel Santiesteban

Cuando yo era alto cargo de Exteriores el conductor que tenía asignado fue a hacer turismo a Cuba. A su regreso me repitió lo que yo sabía, que los cubanos son buena gente, simpáticos, que La Habana tenía algo de española, que allí faltaban bastantes cosas, que vivían pero que nosotros y, el camelo-sorpresa, que las carencias eran producto del injusto «bloqueo americano».

Le contesté que había estado tres veces en Cuba , me apenaban sus penalidades porque era gente que nos apreciaba –el país de Iberoamérica en el que más nos quieren–, pero que no entendía lo del bloqueo, si él había estado allí, como miles de extranjeros, sin problemas, si España compraba millones de puros cubanos, si les vendíamos varios productos como hacían Canadá y México, si Rusia les vendía barato el petróleo, es decir, si la casi totalidad del globo podía comerciar con ellos, ¿dónde estaba el bloqueo?

Mi hombre había engullido sin pestañear la milonga del bloqueo que tan hábilmente había propagado el castrismo. Es cierto que Washington practicaba el embargo, por imperativo legal comerciaba muy poco con Cuba, aunque permitía el envío de dólares por los emigrantes, pero bloqueo, impedir el acceso de cualquier caso o persona a la isla, era totalmente falso.

El bloqueo sólo había existido durante veinte días en la época de Kennedy. Ahora Donald Trump, es verdad, lo ha implantado. Los contactos con Cuba se han reducido al mínimo y causa extrañeza que una persona tan bravucona con nosotros como la presidenta de México, que cada mes nos da lecciones de buena o mala conducta, no se atreva desafiar a Trump y deje de mandar petróleo a la isla que lo necesita desesperadamente. Una vez más México humillado por el gringo del norte y la señora Claudia Sheinbaum guardando silencio.

Las escasa personas que vienen de Cuba cuentan que el país está literalmente peor que nunca. Hay apagones en toda la isla muchas horas al día, el agua sólo fluye a ciertas pocas horas y una parte no despreciable de la población hace una comida al día. Es muy lamentable, Trump no tiene el menor derecho, el menor, a amenazar a los que comercian con Cuba, pero una vez más no podemos engullir de nuevo que todo esto es producto del reciente bloqueo.

Para el que no quiera ser ciego, hay que aclarar que los apagones y el hambre galopante existían ya hace seis meses, te lo han explicado amigos cubanos que viven en España o Estados Unidos, se acrecentaron desde el momento en que Maduro, agobiado económicamente, dejó de mandarles petróleo a precio de saldo pero, en todo caso, antes de que Trump decidiera presionar con métodos mas que discutibles al Gobierno cubano para que cambie su política económica y libere a presos políticos.

El presidente americano parece que va en serio y ha enviado a Cuba a John Ratcliffe, jefe de la CIA (presencia de un cargo americano que esta vez el Gobierno cubano no ha ocultado), para mandar un aviso a sus autoridades de que Marco Rubio, el secretario de Estado, ha reiterado en la cadena Fox: «Les daremos otra oportunidad pero creo que no van a cambiar, no creo que ese país cambie mientras mande el régimen actual». Washington ha dado a entender que si el país se abre medianamente enviará con rapidez unos diez millones de dólares en ayuda alimentaria y levantará sanciones que acaba de reforzar contra la empresa militar que controla una parte importante de la economía cubana.

En la mayor parte del Ejecutivo y el Congreso estadounidense hay escepticismo sobre la voluntad de cambio de La Habana. Piensan que quieren ganar tiempo al ver que Estados Unidos está enfangado en la guerra de Irán y que están enrocados en el «patria o muerte» que equivale a decir algo muy de la izquierda totalitaria, nosotros no dejamos el poder porque somos los que mejor entendemos lo que quiere el pueblo e impedimos la llegada del capitalismo explotador.

Es dudoso que Trump, por hastiado que esté con el castrismo, monte otra operación militar después del avispero en el que se ha metido en Irán, pero los dirigentes cubanos cada vez pueden camelear menos con la gente. Igual que los ayatolás iraníes podrían preguntarse: ¿cuántos de mis ciudadanos quieren que Estados Unidos presione seriamente, incluso que intervenga si se derrama muy poca sangre, para que aquí cambie el régimen? En Irán, la mayoría y, en Cuba, hambre, podredumbre, basuras en las calles, inexistencia de medicamentos elementales, desánimo, pesimismo, cárcel si disientes, ansias de emigrar... va camino de serlo.

Ya hay muchos cubanos que coligen que los Estados Unidos serán esto o aquello pero que el régimen cubano, después de 67 años, es cada vez más calamitoso.

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