Fundado en 1910

Andy Burnham, el laborista pragmático que quiere desbancar a Starmer

Reelegido tres veces consecutivas desde 2017 como alcalde de la tercera área metropolitana más grande del país, ante semejante perfil, el actual primer ministro tendrá dificultades para competir

Andy Burnham en Manchester durante un mitinAFP

En medio de la crisis política, se le ha abierto finalmente un camino al poder a Andy Burnham, el ambicioso alcalde del Gran Mánchester, candidato no oficial para suceder al cada vez más debilitado primer ministro británico sir Keir Starmer.

De 56 años, padre de 3 hijos, bautizado católico y hoy agnóstico, Burnham, exministro de Sanidad durante el Gobierno de Gordon Brown, que dejó la Cámara de los Comunes en 2017 para presentarse al cargo municipal, confirmó que intentará ganar la elección legislativa parcial de Makerfield, en las afueras de Mánchester.

El actual diputado, Josh Simons anunció el 14 de mayo su dimisión para darle una oportunidad a Burnham. En el Reino Unido, es imposible convertirse en líder de un partido político o ministro –y mucho menos en primer ministro– sin ser miembro de la Cámara de los Comunes.

Burnham intentó una maniobra similar en enero cuando el escaño de Gorton y Denton, en el sur del Gran Mánchester, quedó vacante. En aquel momento, Starmer, que ya vislumbraba el peligro, le vetó y el Comité Ejecutivo Nacional del Partido Laborista, satisfizo el deseo del primer ministro.

Sin embargo, tras los desastrosos resultados del Partido Laborista en las elecciones locales del 7 de mayo, y con casi 100 diputados –una cuarta parte del partido– pidiendo su dimisión, Starmer ya no está en condiciones para oponerse al regreso de su popular rival.

Así lo ha entendido está vez el Comité Ejecutivo Nacional, que no se opone, en esta ocasión, a la candidatura de Burnham. Quienes tampoco se han opuesto son los militantes laboristas de Makerfield: en el Reino Unido, a diferencia de España, la base tiene tanto o más poder que el aparato nacional en la designación de candidatos a parlamentario.

No obstante, la apuesta supone un alto riesgo para Birnham, típico exponente del soft labour, laborismo moderado, un político que aboga por cierta intervención pública en la economía mientras mantiene cercanía con el sector empresarial. ¿Por qué? Porquer Makerfield pertenece a ese tipo de distritos que antaño rebosaban de chimeneas industriales, bastiones laboristas durante décadas, y que recientemente han sucumbido a la retórica populista y antiinmigración de Reform.

En las elecciones del 7 de mayo, el partido de extrema derecha obtuvo el 50% de los votos en la circunscripción, frente a tan solo el 27% del Partido Laborista. Hay un antecedente: en las generales de 2024, Simons, derrotó al candidato de Reform por menos de 6.000 votos. En Makerfield, el líder populista, Nigel Farage, ha avisado que su partido pondrá toda la carne en el asador. Un duelo, entre populistas y laboristas, que podría prefigurar el futuro mapa político británico, con un Partido Conservador en horas muy bajas.

La baza de Burnham, oriundo de los suburbios de Liverpool, hincha del Everton, es la sólida popularidad de la que goza en el Gran Manchester, donde rige los destinos de 3 millones de habitantes. Esto se hizo especialmente evidente desde octubre de 2020, cuando se pronunció en contra del confinamiento diferenciado impuesto por el entonces primer ministro Boris Johnson en el punto álgido de la pandemia de Covid-19, que fue más estricto para las poblaciones más pobres del norte, que tenían menos acceso a los servicios hospitalarios.

Reelegido tres veces consecutivas desde 2017 como alcalde de la segunda área metropolitana más grande del país, Andy Burnham también ha hecho buen uso de las competencias que le fueron transferidas en materia de transporte y educación. Nacionalizó la red de transporte local, creando un sistema de abonos válido para trenes, tranvías y autobuses a precios razonables, lo que mejoró significativamente la fluidez del tráfico en la vasta metrópolis. Sin olvidar que es mucho más elocuente y empático que Starmer.

A pesar de su ferviente defensa de los habitantes de Manchester, Burnham nunca ha abandonado sus ambiciones nacionales Ya se había presentado dos veces a la dirección del Partido Laborista cuando aún era diputado. La primera vez, en 2010, se enfrentó a Ed Miliband, y la segunda, en 2015 y siendo favorito, a Jeremy Corbyn, que le derrotó.

Si logra ganar el distrito de Makerfield y, como parece probable, disputa el liderazgo a Starmer, habrá avanzado mucho hacia el número 10 de Downing Street. Burnham habrá demostrado ser el líder idóneo para recuperar el voto popular y derrotar a Reform en las próximas elecciones generales, previstas, salvo sorpresa –en el actual tablero político británico ninguna hipótesis es descartable– para 2029. Ante semejante perfil, Starmer tendrá dificultades para competir.