Imagen satelital muestra una vista más cercana de las entradas de túneles destruidas en el complejo nuclear de Isfahán
¿Dónde está el uranio altamente enriquecido de Irán?
El Organismo Internacional de Energía Atómica calcula que la República Islámica cuenta con más de 9.040 kg de este material
Irán y Estados Unidos mantienen su particular tira y afloja en las negociaciones para llegar a un acuerdo que ponga fin a la guerra. Cuando el anuncio de ese pacto parece inminente, una de las partes sale a negar los avances. La letra pequeña sigue siendo el principal escollo, mientras que los grandes asuntos pendientes, como el programa nuclear de la República Islámica o su uranio altamente enriquecido, se dejarían para una ronda de contactos posterior, según el memorando de entendimiento (MOU) que se ha ido filtrando a los medios estas últimas semanas.
El pasado viernes, el presidente estadounidense, Donald Trump, a través de una publicación en su red social Truth Social, aseguró que Teherán había aceptado entregar su uranio enriquecido para ser «destruido». «El material enriquecido, a veces denominado «polvo nuclear», que yace enterrado a gran profundidad bajo montañas prácticamente derrumbadas –provocadas por nuestro poderoso ataque con bombarderos B-2 hace 11 meses, que se encuentran sobre él–, será desenterrado por Estados Unidos, y será destruido», anunció Trump.
En este mismo mensaje, reconoció que su país era el único, «junto con China», que tiene actualmente la «capacidad mecánica» de ejecutar una operación de este calibre. Así, la extracción se realizaría, apuntó, en «estrecha coordinación y colaboración» con las autoridades de Irán, así como con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Estas informaciones fueron desmentidas apenas unos minutos después por la teocracia islamista. Sin embargo, desde el pasado mes de abril, el Pentágono ya cuenta con planes concretos para hacerse con lo que Trump llama «polvo nuclear». La información sobre la ubicación del uranio iraní altamente enriquecido es escasa y muy opaca.
Sin embargo, se cree que la mayor parte se encuentra enterrada bajo tierra cerca de la instalación nuclear de Isfahán, en el centro del país, bombardeada durante la conocida como Guerra de los Doce Días, en junio de 2025. Tras esta ofensiva, en la que Estados Unidos bombardeó las principales instalaciones atómicas del país persa —Isfahán, Fordow y Natanz—, el uranio se habría quedado sepultado a tanta profundidad que ahora ni las potentes bombas antibúnker estadounidenses podrían destruirlo. Por otro lado, una incursión de fuerzas de élite norteamericanas para extraer estas reservas conllevaría enormes riesgos tanto a nivel logístico como derivados del propio material, altamente tóxico en caso de que se produjera una fuga o, incluso, quedara expuesto a la humedad.
El OIEA notificó el pasado mes de febrero que Irán contaba con unas reservas de unos 440 kg de uranio enriquecido al 60 %, muy cercano al 90 % necesario para hacerse con el arma nuclear. Este material suele almacenarse en contenedores con un tamaño y formato parecido al de las botellas de buceo, lo que permite distribuir las reservas entre diferentes localizaciones. El organismo, presidido por Rafael Grossi, defiende, al igual que la Administración Trump, que la gran mayoría se encuentra almacenado en Isfahán, un complejo de difícil acceso, enterrado bajo las montañas. Aunque Grossi también señaló que una parte podría haber sido trasladada a Natanz.
Además del uranio enriquecido al 60 %, según datos del OIEA, la República Islámica cuenta con 184 kg enriquecidos hasta un 20 % y 6.024 kg enriquecidos hasta un 5 %. En total, el organismo calcula que el régimen iraní tiene más de 9.040 kg de uranio enriquecido. Acabar con el programa nuclear de Irán es el principal objetivo de Trump durante esta guerra y, desde su inicio hace ya tres meses, siempre ha repetido la máxima de que Teherán «nunca» se hará con el arma atómica. Este mismo miércoles, el mandatario estadounidense, durante una intervención en el pódcast Pod Force One, insistió en que la teocracia islamista ha aceptado no poseer armas nucleares.