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Los terremotos que estremecen La Habana

En la gama de calamidades que oferta la carta al consumidor cubano, casi es imposible continuar agregando más ofertas

La Habana (Cuba)

Varios cubanos evacuaron los viejos edificios luego del potente sismo

Varios cubanos evacuaron los viejos edificios luego del potente sismoAFP

El sismo de 6.2 en el occidente del Cuba, aterró a los ciudadanos por el mal estado constructivo de los edificios en La Habana. Algunos heridos por derrumbes parciales, hasta ahora, es el saldo conocido a través de las redes sociales gracias al periodismo independiente.

En la gama de calamidades que oferta la carta al consumidor cubano, casi es imposible continuar agregando más ofertas. Apagones en La Habana de 30 horas o más, y en provincia, hasta tres días en espera de una o dos horas de electricidad. El agua escasa. Los hospitales colapsados. La atención pésima y ausencia de medicamentos. El transporte es nulo. El combustible, un recuerdo. El gas manufacturado es raro, los pequeños negocios han comenzado a ofertarlo en dólares que el cubano no gana, solo si lo recibe como remesa de los familiares en el exterior. El salario medio mensual es de 2100 CUP, cuando el dólar alcanza la tasa de cambio informal a 630 CUP, y el euro 710.

¿Qué puede hacer un ciudadano con tres euros mensuales? Al gobierno no le importa, desde hace mucho tiempo viró la cara hacia otro lado. Ese no es su problema. Sálvese quien pueda, es el lema del día a día.

Los atracos a pleno día en la vía pública, cada vez son más comunes. Amenazan con pistolas y cuchillos que hace que los que observan se mantengan sin interceder al saber que sus vidas podrían peligrar. Los robos en las casas y los asesinatos de sus propietarios se conversa en las paradas, en las esquinas y en cuanto lugar se aglomeren los pobladores.

Los que se atreven a pedir derechos, aún para sus hijos menores, son encarcelados

La policía golpea las puertas de todos aquellos que en la desesperación osan tocar calderos para evacuar la rabia y la angustia por la angustiante vida y la falta, sobre todo, de la energía eléctrica. Primero aplican carta de advertencia si el «violador» se muestra cobarde y promete que no volverá a ocurrir. Los que se atreven a pedir derechos, aún para sus hijos menores, son encarcelados. Tres madres guardan prisión por exigir una mejor situación para sus hijos.

El «estado del miedo» es la única solución que garantiza el régimen para su pueblo. Los policías, junto a los esbirros de la Seguridad del Estado, los más cobardes, recorren las calles oscuras localizando a «los músicos», así llaman a los que tocan calderos.

En medio del caos total, aparece este sismo que estremece los edificios del occidente, pero sobre todo de La Habana, con una arquitectura no solo antigua, sino en pésimas condiciones. Solo el temblor ha venido a sumar una gota en medio de un aguacero de miseria.

Donald Trump promete que, cuando termine la guerra en Irán, vendrá a liberar a los cubanos, luego que clasificaran a Cuba como un riesgo para los Estados Unidos.

Cuba, desde el mismo 1959, comenzó a estructurar guerrillas en América, África, ayudó a los comandos terroristas en Europa, también les dio asilo, como de otros lugares. El cáncer de la «revolución de Fidel Castro» enfermó a decenas de países, llevándolo a guerras civiles que alcanzaron los cientos de muertos inocentes, como en El Salvador, Colombia, Bolivia, Uruguay, por solo citar algunos.

Los cubanos siguen las noticias en Irán y rezan porque termine de una vez. Al pueblo se les agota la posibilidad de supervivencia

Los cubanos siguen las noticias en Irán y rezan porque termine de una vez. Al pueblo se le agota la posibilidad de supervivencia. Están al límite. Es una desesperación que los va enfermando. El estallido social parece que será inminente, pero la propaganda del miedo son las veinticuatro horas por todos los medios oficialistas. Y cada vez que sale uno solo a protestar, que pudiera ser la chispa que encienda la rebeldía de miles, luego de millones, es apagada en el acto.

El mayor sismo que hemos sufrido son estos 67 años de engaño, amenaza y calamidad

Al cubano se le terminaron los sueños. El camino se le ha cerrado delante de una gran montaña imposible de escalar. Tampoco puede regresar porque atrás, ya no existe nada. Se tapa los oídos porque no quiere escuchar las promesas del gobierno que ya parecen burlas. El mayor sismo que hemos sufrido son estos 67 años de engaño, amenaza y calamidad.

Los gobernantes dicen que enfrentarán cualquier agresión por parte de los Estados Unidos. Nadie entiende cómo con un armamento obsoleto pretende desafiarlos. No se trata de valentía, solo es una astucia para lograr que los acepten sobre una mesa y quedarse con los hoteles que han construido en medio de la hambruna a la que han sometido al pueblo por años. También quieren una amnistía. Repetir lo que lograron los sandinistas en Nicaragua, la famosa «piñata», y quedarse con grandes fortunas.

A eso juegan. Esperemos que Donal Trump, que lo sabe, no les acepte ese juego sucio. Sería una gran decepción.

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