Inmigrantes llegados en Arrecife (Canarias).
La Eurocámara da el visto bueno a los centros de inmigrantes en terceros países que rechaza Sánchez
La apertura de estos centros requieren un acuerdo bilateral entre países que España ya ha dicho que no llevará a cabo
Con una importante mayoría de 418 votos a favor y 218 votos en contra, el Parlamento Europeo ha aprobado este miércoles el Reglamento que permitirá la apertura de centro de retorno de inmigrantes en terceros países fuera de la Unión Europea. De esta forma, se añaden nuevas medidas contra la inmigración irregular al Pacto Migratorio que entró en vigor el pasado 12 de junio.
Según el texto aprobado este miércoles, para la apertura de estos centros de retorno hará falta un acuerdo entre un país europeo y ese tercer país al que serán trasladados inmigrantes cuya petición de asilo o de residencia haya sido rechazada por el país de la Unión Europea. De igual modo, los acuerdos solo podrán firmarse con países de fuera de la Unión que respeten los derechos humanos, el derecho internacional y el principio de no devolución para garantizar el trato humano al inmigrante rechazado.
Es aquí donde España, de boca del ministro del Interior, Fernando Grande Marlaska, ya ha anunciado que no entrará. De hecho, España es el único país de la Unión Europea que ha mostrado abiertamente su oposición a esta medida a pesar de que sí está implementando las medidas previstas en el resto del Pacto Migratorio como las fronteras biométricas que ayudarán a reconocer y registrar quién entra en el país.
Y es que, con la entrada en vigor del Pacto Migratorio el pasado día 12, también se activó una lista de países considerados «seguros» cuya designación resulta útil tanto para decidir sobre las peticiones de asilo como para abrir estos centros en terceros países. Y entre esos países seguros se encuentra Marruecos, fuente de la mayoría de la inmigración irregular en España.
Eso sí, el retorno de los inmigrantes que han visto rechazado su permiso de residencia o de asilo, además, deberá ser decidido uno a uno, no podrá haber un retorno masivo o en grupo. Y tampoco podrán ser retornados los menores no acompañados. Eso sí, el inmigrante al que se le obligue a retornar a su país de origen deberá colaborar con las autoridades nacionales hasta el punto que puede ser detenido si no colabora y así lo determina un juez.
El eurodiputado del Partido Popular, Javier Zarzalejos, que ha formado parte de las negociaciones que finalizaron el pasado día 1 de junio con la aprobación de estos centros de retorno en terceros países, considera que esta aprobación por parte del Parlamento Europeo «permitirá una inmigración ordenada, regular y vinculada a las necesidades reales del mercado laboral, frente a los efectos llamada derivados de las regularizaciones masivas», como la que está llevando a cabo el Gobierno de Pedro Sánchez.
El presidente de la delegación de Vox en el Parlamento Europeo, Jorge Buxadé, se ha mostrado muy satisfecho con esta aprobación. «Es un gran día. Estamos muy felices», ha asegurado y, al mismo tiempo, ha señalado que la aprobación del reglamento «supone un avance en la lucha contra la inmigración ilegal y contra las mafias que operan con el tráfico de personas».
Eso sí, para que este reglamento entre en vigor todavía falta que el Consejo de la Unión Europea, el que representa a los gobiernos nacionales, también lo apruebe, aunque se espera que se haga en las próximas semanas.