Estados Unidos acelera su rearme nuclear ante la amenaza de China y Rusia
La Administración Nacional de Seguridad Nuclear advierte del nuevo escenario tripolar con Rusia y China y defiende reforzar la disuasión con nuevas ojivas
El Sentinel es el nuevo misil intercontinental con el que EE.UU. quiere plantarle cara a China
El Departamento de Energía de Estados Unidos está trabajando con urgencia en reforzar sus capacidades nucleares, debido al aumento de las amenazas simultáneas de China y Rusia, según Brandon Williams, administrador de la Administración Nacional de Seguridad Nuclear (NNSA, por sus siglas en inglés).
El nuevo enfoque nuclear de Estados Unidos busca disuadir a adversarios que podrían utilizar armas nucleares tácticas limitadas para intimidar sin provocar una respuesta total inmediata.
Según Williams explicó en una conferencia en el Instituto Hudson el pasado 18 de junio, recogida por diferentes medios de comunicación en Estados Unidos, entre ellos el periódico The Washington Times, esto obliga a Washington a prepararse para responder en igualdad de condiciones y refuerza la urgencia de modernizar su arsenal estratégico.
Brandon Williams, ex oficial de submarinos de misiles nucleares y actual responsable de la NNSA, afirmó durante la conferencia que apoya los esfuerzos de su agencia para desarrollar ojivas nucleares de bajo rendimiento y que está dispuesto a reanudar las pruebas nucleares subterráneas si el presidente de Estados Unidos Donald Trump ordena su realización.
La Administración Nacional de Seguridad Nuclear ha optado así por dar prioridad a una modernización rápida del arsenal atómico estadounidense con el objetivo de adaptarse a los desafíos que presenta la comunidad internacional. A juicio de Williams, Estados Unidos está pasando de un enfrentamiento tradicional entre dos potencias a un complejo «problema de tres cuerpos» que incluye las capacidades crecientes tanto de China como de Rusia.
Para contrarrestar esta doble amenaza, la agencia apuesta por el desarrollo de ojivas tácticas de bajo rendimiento diseñadas para disuadir a los adversarios de utilizar ataques nucleares limitados con fines de intimidación. Esta transformación estratégica incluye sustituir sistemas de lanzamiento obsoletos y, potencialmente, reanudar las pruebas subterráneas para garantizar la credibilidad de la disuasión.
Washington sigue de cerca el extraordinario ritmo de producción de China y la agresividad de Rusia, las cuales exigen una postura de defensa más flexible y urgente para mantener la estabilidad global.
El «problema de los tres cuerpos»
El «problema de los tres cuerpos» en la disuasión nuclear moderna hace referencia a un cambio desde el equilibrio relativamente estable de la Guerra Fría hacia un entorno tripolar caótico en el que Estados Unidos debe disuadir simultáneamente a dos rivales nucleares: Rusia y China.
Durante la Guerra Fría, la disuasión estratégica se basaba en la destrucción mutua asegurada (MAD) entre Estados Unidos y la entonces Unión Soviética, lo que generaba estabilidad predecible. En la actualidad, el modelo se vuelve más inestable, ya que tres potencias de gran capacidad generan un entorno impredecible, similar al problema físico de los tres cuerpos.
La estrategia actual se aleja del enfoque de destrucción mutua y se orienta a disuadir cualquier acción que pueda escalar a un conflicto nuclear, evitando el «primer uso» de armas nucleares en una crisis o guerra.
Más armas y mejor capacidad de objetivos
La existencia de dos grandes amenazas obliga a aumentar el número de armas y la capacidad de apuntar a objetivos para mantener una disuasión efectiva frente a ambos adversarios.
Expansión de China: su arsenal ha pasado de unas 250 ojivas a más de 600, con previsiones de alcanzar alrededor de 1.500 en los próximos años.
Nuevas armas rusas: Rusia desarrolla sistemas «novedosos» como el dron submarino Poseidón o el misil de crucero de propulsión nuclear Skyfall.
Estados Unidos considera que China y Rusia podrían utilizar pequeñas armas nucleares tácticas para intimidar a sus adversarios. Para contrarrestarlo, Washington apuesta por armas de menor potencia que permitan responder de forma proporcional y evitar que el adversario cruce el umbral nuclear sin consecuencias.
Modernización urgente de la tríada nuclear
La nueva amenaza ha acelerado la modernización del arsenal nuclear estadounidense, que incluye: El misil intercontinental Sentinel, los submarinos nucleares Columbia-class, el bombardero estratégico B-21, previsto para entrar en servicio próximamente además del dron submarino nuclear ruso Poseidón, que forma parte de una nueva generación de sistemas estratégicos rusos, junto con el misil Skyfall.
Este se caracteriza por lo siguiente: ser un arma estratégica «novedosa», estar equipado con una ojiva nuclear, tener un rendimiento de clase megatón (altísimo poder destructivo) y ser un vehículo submarino no tripulado.
China y la expansión nuclear
Williams afirmó que China está ampliando rápidamente su arsenal nuclear y sus sistemas de misiles. De sus declaraciones, se desprende lo siguiente:
China construye cientos de silos para misiles balísticos intercontinentales.
Desarrolla y despliega misiles balísticos lanzados desde submarinos.
Su producción de armas nucleares avanza a un ritmo «extraordinario».
No hay indicios de que Pekín vaya a participar en acuerdos de control de armas.
El crecimiento del arsenal chino y el ruso, dijo, está tensionando la capacidad de disuasión de Estados Unidos.
Modernización del arsenal estadounidense
Estados Unidos está invirtiendo miles de millones en la modernización de su tríada nuclear:
Sentinel ICBM: destinado a reemplazar los Minuteman III, con retrasos y sobrecostes.
Columbia-class: nueva generación de submarinos estratégicos, también con retrasos.
B-21: bombardero estratégico, actualmente dentro de plazos y con entrega prevista próximamente.