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Antonio O´Mullony
CrónicaAntonio O´MullonyWashington D.C. (Estados Unidos)

Los 250 años de la independencia de Estados Unidos desde dentro: fuegos artificiales, evacuaciones y referencias a España

Trump pronunció el discurso «muy largo, sólo para demostrar que puedo hacer cualquier cosa» que había prometido horas antes, a pesar de las cancelaciones de actos y de la evacuación del Mall

Act. 05 jul. 2026 - 18:59

Un espectáculo de fuegos artificiales se observa durante la celebración del Día de la Independencia "Salute to America" ​​en el National Mall de Washington, D.C.

Un espectáculo de fuegos artificiales durante la celebración del Día de la Independencia ​​en el National Mall de Washington, D.C.AFP

La mañana de su aniversario más redondo, Washington amanecía camino de los cuarenta grados con una humedad cercana al 80 %, casi desierto, como si de un día de Acción de Gracias veraniego se tratara. Junto al obelisco, los operarios municipales remataban el escenario y colocaban las vallas de una noche que se esperaba «histórica».

Este año por el National Mall no ha transcurrido el tradicional desfile y los pocos madrugadores que a primera hora transitaban la explanada habían llegado de otros puntos de Estados Unidos.

La ola de calor que ha abrasado la costa este del país durante los últimos días puso bajo alerta a unos ciento cincuenta millones de personas y ha dejado un reguero de cancelaciones. En la capital, la plataforma Freedom 250 suspendió el desfile del Día de la Independencia previsto en el Mall y redujo el horario de la Gran Feria Estatal, que abrió con dos horas de retraso. Más allá de Washington, Filadelfia, donde se firmó la Declaración en 1776, también anuló su marcha principal, como una veintena de localidades de la Costa Este, que renunciaron a paradas y celebraciones.

La fiesta, evacuada

Los platos fuertes, en cambio, se mantuvieron, aunque no sin imprevistos y variaciones de planes. Una tormenta obligó a evacuar el National Mall poco antes de empezar. La Policía Metropolitana y el Servicio Secreto nos desalojaron entre invitaciones a refugiarnos en las estaciones de metro más cercanas o en los museos abiertos.

Con la desbandada, también se dispersaron los cazas que nos sobrevolaban, los ocho F-16 de los Thunderbirds casi a ras de suelo, cuando ya habían pasado el veterano B-52, el B-1B y el furtivo B-2, los cazas F-22 y F-35, los F/A-18 de los Blue Angels y el nuevo Air Force One, escoltado por cuatro F-22 Raptor.

España, en el discurso

El Salute to America 250, acto central de las celebraciones oficiales, previsto para las 19:00, no arrancó hasta las 22:45. El presidente Donald Trump, que subió al estrado pasadas las 23:00, había prometido «un discurso muy largo, sólo para demostrar que puedo hacer cualquier cosa», y habló treinta y nueve minutos.

Entre recuerdos a comunistas y demócratas, el presidente desgranó una ristra de glorias militares y presumió de la bandera que ondeó en el buque insignia con el que la Armada estadounidense «mandó al fondo de la bahía de Manila a la flota española… una de las mayores victorias navales de la historia», y la equiparó con «hundir toda la Armada iraní, 159 barcos, en un instante».

Después, casi a medianoche, los «mayores fuegos artificiales de la historia del país», según la alcaldesa Muriel Bowser, unos 850.000 proyectiles en cuarenta minutos, iluminaron el cielo compitiendo tímidamente con los relámpagos.

Trump no juega en casa

Además de los elementos, el fanatismo político, tan arraigado en la capital de los Estados Unidos, tampoco ha colaborado con este 4 de julio en el principal feudo progresista del país (en 2024 le dio apenas el 6,5 % de los votos, frente al 90 % de Kamala Harris). Cerca, en Maryland, el gobernador demócrata, Wes Moore, ofreció un discurso paralelo desde la ciudad de Annapolis, mientras grupos de extrema izquierda protestaban por la «politización» del aniversario, cuando la aprobación del presidente ronda el 38 %, algo por encima del mínimo de su segundo mandato, lastrada por la guerra de Irán y la escalada de los precios de la energía.

Que Washington amaneciera más vacío de lo esperado tuvo que ver con el calor, con la política, sí, y también con la naturaleza de la ciudad. Menos de la mitad de sus habitantes son oriundos y muchos aprovecharon el festivo trasladado al viernes para viajar, haciendo de este fin de semana el de más movimientos en las carreteras de lo que va de año, en un puente de Thanksgiving adelantado.

Aunque el tiempo estuvo a punto de impedirlo, Donald Trump ha presidido el 250 aniversario de la independencia de los Estados Unidos en un Washington sin habitantes, poblado de manera efímera por patriotas fieles a la tradición de celebrar el 4 de julio en la capital y seguidores MAGA a prueba de calor, inflación, guerras y tormentas.

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