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El presidente estadounidense Donald Trump y los líderes de la OTAN durante la Cumbre de la OTAN, en AnkaraAFP

De Groenlandia a España sin olvidar Irán: Trump sacude el avispero de la OTAN en una encendida cumbre turca

El presidente de Estados Unidos llegaba a esta importante cita con sus aliados europeos y Canadá con demasiados temas pendientes y no se ha guardado nada

Ni siquiera una cumbre de la OTAN perfectamente coreografiada para complacer al presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha conseguido aplacarlo. Trump llegaba a esta cita en la capital de Turquía con demasiados reproches guardados en la recámara y los ha ido disparando uno a uno, sin dejarse nada dentro. El primer asunto pendiente, y que sacó a relucir nada más poner un pie en Ankara, fue su aspiración sobre Groenlandia. «Debería estar controlada por Estados Unidos y no por Dinamarca», insistió el martes antes, incluso, de tener la reunión con el anfitrión de la cumbre, el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.

Estas primeras declaraciones ya sentaron el tono tenso del resto de esta importante cita anual para los aliados. El estadounidense había reconocido, además, que solo acudía al encuentro por su amistad con Erdogan, no porque realmente quisiera debatir con sus aliados europeos y Canadá. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, se vio obligada a responder, una vez más, a las insinuaciones de Trump sobre la isla ártica. Aunque los aliados ya saben que la mejor estrategia es no seguirle el juego al estadounidense, ante unas declaraciones así Frederiksen reconoció que «es bien sabido que Estados Unidos pretende apropiarse de Groenlandia», a lo que añadió: «Espero que sea igualmente sabido en todas partes que esto no va a suceder».

Durante el primer día de la cumbre, Trump también cargó contra los países europeos, que consideró que no le habían ayudado en la guerra contra Irán. «He dicho durante mucho tiempo que nosotros los ayudamos, pero no estoy seguro de que ellos vayan a estar ahí para nosotros. Italia nos rechazó, y Alemania nos rechazó, y Francia nos rechazó. Y está bien, pero ¿por qué estamos gastando cientos de miles de millones de dólares y ellos no están ahí para nosotros? Siempre hemos estado ahí para ellos», sostuvo. Ya el primer día pintaba feo para una cumbre que Erdogan había cuidado hasta el mínimo detalle.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se libró de las primeras arremetidas del republicano, pero solo para salir aún peor parado al día siguiente. Trump había reservado el plato fuerte de sus quejas para el miércoles y se despachó a gusto con España, ante la atenta mirada del secretario general de la OTAN, Mark Rutte. «España es una causa perdida. No participan, no pagan. Ya no queremos hacer negocios con España. Me gustaría romper relaciones. España es un socio pésimo en la OTAN. Cortad todo el comercio con España. Incluidas las visitas. No queremos tener nada que ver con ellos. Son un caso perdido. Mala gente», profirió sin apenas pestañear.

Desde la Moncloa, conscientes de que tienen el escudo de la Unión Europea –que controla las relaciones comerciales–, restaron importancia a estos comentarios diciendo que «los vínculos económicos los tejen las empresas privadas, no los gobiernos». Lo mismo repitió Sánchez durante su rueda de prensa, donde reveló que había intercambiado unas breves palabras «con absoluta y total cordialidad» con Trump sobre «golf, fútbol y el Mundial», tras sus amenazas. Ante las preguntas de la prensa, el presidente del Gobierno evitó entrar al choque con el estadounidense e insistió en que España es un «socio fiable». «Nos lo tomamos con tranquilidad y paciencia», acertó a decir Sánchez, normalmente muy crítico con las políticas del republicano.

Trump también aprovechó el foco de la cumbre para dar por sentenciado el alto el fuego con Irán y anunciar nuevos bombardeos, tras haber atacado en la víspera la costa iraní en torno al estrecho de Ormuz. La principal razón para poner fin a la tregua, en palabras del propio Trump, es que los líderes de la República Islámica son «basura». «Para mí se ha acabado. No quiero negociar con ellos, porque son basura. Son gente enferma, dirigida por gente enferma, mala, violenta. Si tuvieran un arma nuclear, la usarían», apuntó, para terminar advirtiendo de que el régimen no se hará «nunca» con el arma nuclear. Quizá la única nota positiva para los aliados fue el anuncio de Trump de que permitirá a Ucrania fabricar misiles Patriot para defenderse de los ataques rusos.

Para cerrar la cita, Trump ofreció su habitual rueda de prensa, acompañado por todo su equipo, donde volvió a mencionar a España, que dijo que se había «portado muy mal», aun después de esa supuesta conversación con Sánchez, pero reculó con Italia. El estadounidense, con todo, sorprendió al resumir el encuentro con una palabra: «unificación». «Nos quieren, se quieren entre sí; ahí dentro –en referencia a la sala donde se reunieron los aliados a puerta cerrada– ha habido una unificación enorme».

«Si tan solo hubieran podido ver el amor y el respeto que se respira en la sala», declaró a la prensa. El estadounidense, además, se mostró confiado en que los países más reticentes a invertir el 5 % de su PIB en Defensa –entre ellos Españalo harán pronto. «Hay una gran diferencia. Algunos han respondido de verdad al llamamiento, y otros están llevando a cabo grandes cambios y responderán al llamamiento. Creo que puedo decir que, en todos los casos, van a responder al llamamiento», señaló. De hecho, adelantó que uno de ellos ya estaba en ese camino, dejando a la imaginación de cada uno la identidad de ese misterioso aliado.