El presidente de EE.UU. a su llegada a Ankara (Turquía) para participar en la cumbre de la OTAN
La OTAN busca cómo contentar a Trump mientras éste reclama otra vez el dominio de Groenlandia
Los jefes de Gobierno intercambian sus diferencias en una cena en Ankara (Turquía)
Antes incluso de que comenzara la cumbre anual de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) que este año se celebra en Ankara (Turquía), su secretario general, Mark Rutte, expuso en los márgenes de la cumbre todo un abanico de programas inversores para desarrollar la industria armamentística europea.
Nueva flota de aviones de transporte Airbus A400M para el movimiento de tropas dentro de las fronteras de la OTAN, un sistema de desarrollo de una flota antidrones, los nuevos aviones de fabricación europea para dotar de combustible a las nuevas flotas y un servicio de información que controle las costas de la OTAN, especialmente centradas en Europa. Rutte presentó este martes todo un arsenal de medidas que los países europeos adoptarán en los próximo años y en las que no participarán los Estados Unidos de Donald Trump.
Con este prólogo se inició este martes la cumbre anual de la OTAN que fundamentalmente busca contentar a Trump en su perpetua queja de que Europa vive a costa de todo lo que EE.UU. invierten en la defensa europea. «Revolución de la industria de Defensa» le llamó Rutte, gran defensor hasta ahora de las posturas de Trump, lo que le ha llevado a recibir más de una crítica.
Sin embargo, el presidente de Estados Unidos reaccionó al cambio de paradigma europeo con una polémica que ya hizo temblar a la OTAN a comienzos de año. Trump criticó en Ankara el frente común que formaron los aliados europeos el año pasado contra su insistente exigencia de controlar Groenlandia en vista de «todo el dinero que gastamos para ayudarlos frente a Rusia», y advirtió de que EE.UU. podría «retirar a todos nuestros soldados de Europa».
Por eso precisamente Rutte trata de marcar un camino intermedio entre el aumento del gasto militar en Europa hasta llegar al 5 % del PIB prometido en la cumbre anterior y sobreponerse a la amenaza de Estados Unidos de retirar fondos de la OTAN.