Pedro Sánchez, durante su comparecencia ante la prensa
«Muy cordial»
Sánchez se hace el encontradizo con Trump en una sala de la OTAN para después fingir normalidad
El presidente revela un encuentro informal con su homólogo norteamericano, que poco antes había criticado la falta de compromiso de España con la Alianza otra vez. Hablaron de fútbol, básicamente
En junio de 2021, Pedro Sánchez abordó al entonces presidente norteamericano, Joe Biden, en un pasillo de la sede de la OTAN en Bruselas. No se conocían. El presidente español acompañó a su homólogo mientras este último caminaba hacia el vestíbulo donde los mandatarios de los países aliados iban a hacerse la foto de familia. La Moncloa vendió aquel brevísimo encuentro, de apenas 50 segundos, como una reunión en los márgenes de la cumbre.
Cinco años después, este miércoles Sánchez volvió a abordar a un presidente estadounidense en una cumbre de la OTAN, durante los momentos previos a la tradicional foto de familia. Solo que en este caso era Trump, quien un rato antes había amenazado a España con romper toda relación comercial, además de criticar su aportación a la Alianza Atlántica. «Es un socio pésimo en la OTAN». «No participan, no pagan», se quejó Trump delante del secretario general de la OTAN, Mark Rutte, que no dijo una palabra. Ni buena ni mala.
El presidente español desveló ese encuentro en su comparecencia posterior ante la prensa, durante la que evitó responder al presidente norteamericano, y mucho menos ir al choque contra él. Hasta en tres ocasiones, Sánchez explicó esa conversación previa a la foto de familia a la prensa, en la que según él hablaron de fútbol, del Mundial y de golf. Ni de la negativa del español a aumentar el gasto en defensa hasta el 5 % en 2035, ni de balanzas comerciales, ni de Irán, ni de Israel, ni del futuro de las bases españolas de Rota y Morón de la Frontera.
«Fue una conversación informal. Estábamos todos esperando para hacer la foto de familia. Hemos estado charlando sobre el fútbol, sobre el Mundial, sobre cuestiones más informales, pero con absoluta y total cordialidad», explicó Sánchez. «Ha sido una conversación absolutamente informal, en buen tono y muy cordial», añadió poco después. Además, especificó que el encuentro se produjo tras las declaraciones públicas de Trump, como queriendo demostrar que está todo bien entre ellos.
El mandatario que más ha hecho por convertirse en la némesis de Donald Trump adoptó esta vez una actitud conciliadora. Llegó a sostener ante la prensa que España «trabaja por tener las mejores relaciones» con Estados Unidos, y que éstas «han trascendido a la orientación ideológica» de los gobiernos de uno y otro país de cada momento. Felicitó al pueblo americano por el 250 aniversario de su independencia, destacó que son «más las cosas que nos unen que las que nos separan» y dijo llevar las declaraciones del mandatario norteamericano con «calma y con paciencia, y una cierta normalidad». «Las relaciones en lo social, en lo cultural, en lo económico y en lo político son relaciones muy positivas», se felicitó.
Como ya contó El Debate, la actitud adoptada por Sánchez en esta cumbre es radicalmente distinta a la del año anterior, cuando hizo ostentación de su oposición al 5 % del gasto en defensa para el horizonte 2035. Incluso su forma de posar en la foto de familia fue diferente: en 2025 buscó el distanciamiento y, esta vez, la integración.
El presidente español llegaba a esta cumbre dispuesto a presumir ante Trump y ante el resto de los socios de ser un aliado cumplidor, incluso aventajado. Eso hizo dentro del plenario y, después, también en su comparecencia. Allí señaló que España es el séptimo de 32 en grado de cumplimiento, el tercero con más efectivos desplegados sobre el terreno, el segundo mayor contribuyente de capacidades navales, el cuarto en cuanto a las aéreas y el sexto país que más ha aumentado su inversión militar en los últimos ocho años, hasta llegar a 35.419 millones de euros en 2025. «España ha hecho un esfuerzo extraordinario», insistió. También aseguró que varios países le habían «agradecido» su «compromiso» y que el propio Rutte se lo había reconocido.