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Ciberataque, foto de archivoAFP

Los ciberataques, el arma con la que Rusia busca desestabilizar Europa

El Kremlin busca a través de estas campañas desestabilizar a los gobiernos democráticos del Viejo Continente

Desde que comenzó la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2022, los ciberataques orquestados por Rusia solo han ido in crescendo en Europa. Estas formas modernas de guerra nacen de la inseguridad militar que surgió después de la caída de la URSS.

El autócrata ruso, Vladimir Putin, sabe que atacar directamente a los aliados de la OTAN es demasiado arriesgado. Sus vínculos son muy fuertes y sus recursos numerosos. En 2010, el servicio de Inteligencia ruso (GRU) creó el grupo «Unidad 74455» –también conocido como «Sandworm» (gusano de arena)–, encargado de ejecutar los ciberataques contra Occidente.

A este grupo criminal se le relaciona con los ciberataques contra Georgia de 2017 a 2020, en los que se accedió a empresas de electricidad y petroleras, aparte de documentos gubernamentales. El Kremlin suele negar cualquier tipo de participación en estos ataques, achacando su autoría a grupos independientes.

Sin embargo, aunque es verdad que estos grupos independientes son responsables de muchos de los ataques, es el Servicio de Inteligencia Exterior ruso (SVR) quien los contrata, como destapó la Inteligencia estadounidense tras monitorizar y comprometer las cámaras de seguridad de grupos como «Cozy Bear», conocido como APT29.

El objetivo de Rusia es desestabilizar a los gobiernos europeos y su economía; interrumpir el orden de la OTAN, de la Unión Europea o de Ucrania, la cual fue víctima de un apagón masivo en pleno invierno producido por «Sandworm» en 2015.

Según un informe del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos (IISS), los principales objetivos de estos grupos serían instalaciones militares, redes eléctricas, sistemas de comunicaciones y cables submarinos.

Los ataques no solo se limitan al territorio europeo. La empresa estadounidense de desarrollo de software, SolarWinds Orion, sufrió un ciberataque en 2020 que afectó a 33.000 clientes, entre ellos, la OTAN, el Ministerio de Defensa del Reino Unido y el Parlamento Europeo.

En 2016, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) confirmó que el grupo ruso «Fancy Bears» accedió a sus datos confidenciales y filtró el historial médico de las atletas Simone Biles y Serena Williams.

El 3 de marzo de 2025, el grupo «TwoNet» amenazó a España después de enviar una ayuda de 1.000 millones de euros a Ucrania.

Tras años de poca inversión y mantenimiento deficiente, según el informe del IISS, los ciberataques rusos superan las capacidades europeas.

En enero de 2025 se inició la operación de vigilancia y disuasión «Baltic Sentry», lanzada por la OTAN para salvaguardar las infraestructuras submarinas. El plan cuenta con fragatas, drones navales y aviones de patrulla marítima.

La que forzó la creación de un proyecto como este fue el corte deliberado por parte de un submarino ruso del cable eléctrico submarino «Estlink 2», que conecta Estonia y Finlandia en diciembre de 2024.